Voz de satín, voz que se quiebra
Andrés Laguna El 17 de julio de 1959, en Nueva York, murió Billie Holiday, una de las cantantes más talentosas y sensibles de la historia de la música popular, una leyenda del jazz, una mujer que le ofreció su voz a una humanidad que, cada día se empeña más en confirmarlo, no la merecía. El 17 de julio de 1959 se quebró por completo una voz frágil, tan hermosa que no aguantó los horrores de la vida. La historia de Billie Holiday fue una de las más trágicas de la historia de la música popular, su genialidad como es insuperable. Sus interpretaciones de piezas como “Lover Man”, “Don't Explain”, “Strange Fruit”, y “God Bless the Child” (una de sus más logradas composiciones originales), son inigualables y eternas, lo que Billie cantaba no se convertía en oro, se hacia parte de la materia sustancial de la que está hecha la perfección, la belleza, la inmortalidad. De la materia de la que está hecho el mejor jazz del mundo. Holiday tuvo una infancia horrorosa (se mantenía fregando pisos ...