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Mostrando entradas de octubre, 2009

La patria profunda

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Andrés Laguna Desde mi punto de vista, La nación clandestina (1989) de Jorge Sanjinés es para el cine boliviano lo que Citizen Kane (1941) de Orson Welles es para el estadounidense, lo que À bout de souffle (1960) de Jean-Luc Godard es para la nouvelle vague , un momento de inflexión, un momento revolucionario artística y discursivamente, el punto más brillante de un momento brillante. La nación clandestina es la cinta mayor de la filmografía nacional. La película cuenta el regreso de Sebastián Mamani (Reynaldo Yujra), de Sebastián Maisman, a Willkani, su comunidad altiplánica. Sebastián dejó a su familia de niño, sus padres lo dejaron a cargo de los patrones, vivió en la ciudad. Cuando creció se hizo militar represor, se cambió de apellido, fue matón de Inteligencia, volvió a su comunidad, se hizo líder, aprovechó su condición para hacer negociados y para hacer maniobras políticas, traicionó a su gente, lo expulsaron para siempre. La nación clandestina...

En busca de la madre perdida

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Andrés Laguna Muchas cosas podrían haber salido mal en un proyecto como Rojo, Amarillo, Verde . Generalmente, las películas compuestas por varios fragmentos o cortometrajes, las obras dirigidas por muchos directores, por muy buenos que sean, tienden a ser flojas e inconsistentes. Pienso en New York Stories (1989) o en Paris, je t’aime (2006), cintas que dejan un rancio sabor a poco, sobre todo si uno lee los nombres de los responsables. Aunque siempre es agradable y/o llamativo ver a un conjunto de all stars en un mismo proyecto, los resultados pocas veces son óptimos. Ese era el principal temor que desató Rojo, Amarillo, Verde . Pero, felizmente, por el bien del cine nacional, la cinta de Martín Boulocq, Sergio Bastani y Rodrigo Bellott tiene más luces que sombras, es una buena película. El filme está dividido en tres fragmentos, cada uno se corresponde con uno de los colores de la bandera nacional y está a cargo de un solo director. Si bien existen muchos puntos en común, Rojo, Am...

Rojo, Amarillo, Verde: Las madres, el dolor y la patria

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Ricardo Bajo Andrés Laguna Todo el mundo sabe que Martín Boulocq y Rodrigo Bellott son compinches hace tiempo, su amistad y sus constantes colaboraciones artísticas, han hecho que no sea extraño leer sus nombres juntos. Desde que Bellott decidió colaborar en la ópera prima de Boulocq, Lo más bonito y mis mejores años (2006), han tenido una muy próxima relación artística y personal. Sin lugar a dudas, ambos son dos de las figuras más importantes de la renovación del cine boliviano y sus primeras pelícuas han marcado un hito en el cine nacional. Por tanto, no debe extrañarnos que ambos realizadores desde hace mucho hayan querido hacer una película juntos. Muchas ideas y proyectos rondaron por la cabeza de los dos directores nacionales antes de Rojo, Amarillo, Verde , pero el momento definitivo fue cuando vieron el cortometraje de Sergio Bastani, El jardín de las Rubias (2008). Maravillados por la propuesta artística y estética del joven director, Boulocq y B...

Verdugos de gigantes

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Nuevamente la Selección nacional me sorprendió. Esta vez gratamente. Le ganamos a Brasil 2-1. Bolivia no fue el arrollador huracán que goleó a la Argentina, pero jugó bien, con solvencia, con mucho coraje, de manera más o menos ordenada. Aplaudo los esfuerzos y la garra del Pollo, del Choco, del Nachito, del gran Lito, de Helmut. Saludo a los destellos del talentoso Demonio. Festejo el talento del Conejo y la limpísima pegada de Martins. Me inclino ante todo lo que el Cucharón representa y es. Hace tiempo, hace unos meses, el querido Roberto Prada me lo ilustró, Olivares hizo todo lo contrario de lo que hacen los grandes jugadores, que comienzan sus carreras jugando adelante y terminan atrás. Comenzó siendo defensa y ahora es un hombre gol, un hombre tan importante en la creación como en la marca. Probablemente, fue el último partido del Cucharón en el Siles vistiendo la Verde, no pudo hacerlo mejor. Queda darle las gracias. Hizo un gran partido, tuvo una car...

El asalto de la inteligencia a la televisión: La venganza de los nerds

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Andrés Laguna Durante los años ochenta y buena parte de los noventa, la televisión estaba repleta de series mediocres protagonizadas por hombres rudos, llenos de músculos, de testosterona y de esteroides. Tipos que preferían recurrir a la fuerza bruta antes que al intelecto. El auto fantástico (1982-1986), Los magníficos (1983-1987), Lobo del aire (1984-1986), Miami vice (1984-1989), Hunter (1984-1991), El renegado (1992-1997), Walker, Texas Ranger (1993-2001), entre varias otras, compusieron el arquetipo del héroe, del protagonista, del leading man . Fuck, por esos días, hasta el líder mundial más notorio era un héroe de acción, un ex cowboy cinematográfico: Ronald Reagan. Era el tiempo en que ser rudo y fuerte era sexy. Uf. Recuerdo a los galancillos de esos días, vestidos de blanco, con mocasines, sin calcetines, cadenillas de oro en el cuello, lentes de sol, el saco remangado hasta los codos. La moda impuesta por Don Johnson, la moda de la Miami de los ’80 se paseaba por nuest...