Pearl Jam Twenty: La celebración
Andrés Laguna De niños generalmente amamos festejar nuestros cumpleaños. Cuando el tiempo pasa, el entusiasmo se aminora e, incluso, muchos llegan a detestar su onomástico. Supongo que el fantasma de la finitud, la proximidad de la muerte, nos atormentan. Celebrar los nacimientos es una práctica cultural que encuentro fascinante, aunque muchas veces los excesos nos puedan llevar a estar más próximos al más allá que a la afirmación de la vida. Un gesto que es Tanatos y Eros a la vez. Hace un par de años, en el cumpleaños de mi mujer, casi como si hubiese estado confabulada conmigo, una vecina nos despertó con la inmejorable canción “Forever Young” de Bob Dylan. Supongo que no hay nada mejor que alguien te diga: “Mantente siempre joven”. Es decir, permanece actual, repleto de vitalidad, de frescura, de inocencia. Eso mismo es lo mejor que se le puede desear a una obra de arte en su aniversario, que siempre permanezca joven. Este año se conmemora la publicación de...