R.E.M. Marcharse a tiempo de la fiesta
Andrés Laguna La semana pasada el mundo de la música fue sorprendido por una triste noticia: la separación de R.E.M. Es completamente entendible que bandas como Silverchair –que ya no tenía razón de existir- o The White Stripes –que estaba mucho tiempo inactiva- hayan optado por la disolución, pero llama la atención que una agrupación tan prolífica, que acababa de editar un par de discos excelentes – Accelerate (2008) y Collapse into now (2011) , aplaudidos por la crítica, que parecían ratificar un genuino reavivamiento creativo-, opte por terminar una carrera que no daba la menor pista de agotamiento. A través de su página web, de una nota firmada como grupo y de otras tres firmadas por cada miembro, la agrupación originaria de Athens, Georgia, anunciaba: “A nuestros fans y amigos: como R.E.M., y como amigos de toda la vida y conspiradores, hemos decidido decir basta como banda. Nos alejamos con un gran sentido de gratitud, de finitud, de asombro, por todo lo que hem...