Etta James, destino y eternidad
Andrés Laguna Cuando supimos de la muerte de Etta James estábamos cerrando el número de la semana pasada, el tiempo y la planificación que habíamos realizado no nos permitió dedicarle el homenaje que merecía esta auténtica matriarca del R&B. Difícilmente lo que podamos escribir pueda ajustarse a la talla de esa extraordinaria interprete. Pero el silencio, más precisamente, el silencio mal utilizado y/o perpetuo, puede ser el peor agravio a una voz que nos ha acompañado tanto. Y tan bien. Etta James nació en enero de 1938, en California. Evidentemente, todavía no usaba su nombre artístico. Su madre era prácticamente una niña cuando quedó embarazada de ella. Jamás conoció a su padre –después dijo que tenía motivos para creer que era el célebre jugador de billar Minnesota Fats (inmortalizado en la piel de Jackie Gleason en The Hustler )-. Por sus rasgos y por su color de piel, se podía asumir que su padre biológico era blanco. Etta tuvo una infancia más o menos err...