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Mostrando entradas de febrero, 2012

Shhhh... breve elogio al silencio

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Andrés Laguna Como Mark Cousins apunta en su notable Historia del cine , durante las cuatro primeras décadas del llamado Séptimo Arte, la mayor parte de las cintas no tenían banda sonora, aunque la tecnología para grabar sonido y diálogos ya existía, a nadie se le ocurrió que la maravillosa invención de registrar imágenes en movimiento estaba incompleta o que le faltaba algo. La mudez no era una minusvalía. La ausencia de barreras lingüísticas, el hecho de haber inventado un lenguaje de sombras y luces, le permitió al cine convertirse en un arte sin fronteras, internacional, cosmopolita, capaz de conectarse con espectadores de todo el mundo. León Tolstoi lo llamó: “la máquina de los chasquidos […] igual a un huracán humano”. La forma más pura del arte cinematográfico está en sus primeros años, cuando las imágenes eran el texto. En El cine según Hitchcock , entre muchísimas otras cosas, el gran realizador inglés conversa con François Truffaut sobre sus prime...

In memoriam Antoni Tàpies: Otra realidad más profunda

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    Andrés Laguna Cuando un artista muere se puede hacer un rastreo de su influencia y su legado en lo que se escribe, en lo que se dice de él. Lo que es más curioso y sorprendente es que también se puede hacer un rastreo de lo que en un tiempo determinado interesa a la sociedad. Los textos de homenaje o de crítica, las semblanzas, los obituarios, los ejercicios de duelo, nos dicen mucho de lo que somos y de lo que nos importa. Lo que recordamos, lo que creemos que es perdurable, en gran medida, nos dice más de nosotros mismos que del sujeto de nuestras palabras. En ese sentido, que los textos que la prensa y los medios especializados le han dedicado al artista Antoni Tàpies se hayan centrado en los premios y reconocimientos que recibió el artista catalán, en su rol político y en la polémica que han despertado sus obras, nos dice mucho más de nuestra sociedad que del arte del maestro. Es decir, vivimos en un tiempo y en un espacio triunfalistas, hambrientos de tem...