Mi ojo izquierdo



Después de más o menos dos años de su estreno, llega a nuestras salas la magnífica cinta de Julian Schnabel. Una experiencia cinematográfica extraordinaria.

Andrés Laguna

UNO Julian Schnabel es reconocido por ser uno de los artistas plásticos contemporáneos más respetables y conocidos, obras suyas se encuentran repartidas en algunos de los mejores museos del mundo. Cuando decidió tomar una cámara para filmar la biografía de su amigo y compañero, el pintor y graffitero Jean Dominique Basquiat, nos demostró a todos que su talento como director de cine es enorme. En su primer trabajo no sólo se dejaba ver un gran sentido estético y un cuidado exquisito con lo visual, Schnabel nos demostraba que sus dotes narrativas son equiparables a las de los grandes directores. Basquiat (1996), no sólo es una película visualmente atractiva, es una gran cinta en todos los aspectos, con un elenco excelente. Con Antes de que anochezca (2000), su segundo largo, se consagró como uno de los cineastas más destacables de los últimos años y llevó a la fama a Javier Bardem. Más allá de lo que se pueda decir de la historia del escritor Reynaldo Arenas, no se pueden negar los aciertos artísticos de Antes de que anochezca, técnicamente es una pequeña joya. Hoy, Schnabel ya puede ser considerado un maestro del Séptimo Arte.
DOS Julian Schnabel se ha especializado en contar las vidas de artistas atormentados e incomprendidos, gente que ante cualquier limitación externa se sobrepone y crea. Y lo hace de manera genial. Su última película, Le Scaphandre et le Papillon (La Escafandra y La Mariposa, 2007), que tuvo mucho éxito en Cannes y en los Golden Globes, sigue la misma línea, pero desde cualquier punto de vista es su mejor trabajo. La cinta está basada en el libro autobiográfico y homónimo de Jean-Dominique Bauby, el editor de la revista francesa de moda Elle, un hombre que después de sufrir un gravísimo accidente cerebrovascular quedó completamente paralizado. El síndrome que padecía Bauby es conocido como el “Locked-In” (que quiere decir algo así como “encerrado”), una extraña enfermedad en la que el que la sufre está conciente, pero no puede comunicarse con el resto del mundo, ni mover sus músculos. Bauby sólo podía mover el ojo izquierdo y esa será la ventana a través de la cual mirará al mundo, la ventana a través de la cual el mundo podrá mirarlo, el cristal de su escafandra. Jean-Do, como le decían sus amigos, está atrapado en un cuerpo que no sirve, su cuerpo es su escafandra, es un artefacto pesado e invencible, inamovible y asfixiante. Pero, como él mismo lo reconoce en un pasaje de la película, su memoria y su imaginación están intactas. Y vuelan. Son la mariposa. Gracias a ella podrá visitar a sus hijos, a sus amantes, a sus amigos, a los lugares que adora, a sus padres, a sus recuerdos y fantasías.
En los primeros 40 minutos de la película uno ve todo desde la perspectiva de Bauby, el espectador ve lo mismo que el ojo izquierdo. Ese es uno de los logros más poderosos de la cinta, gracias a ese inteligente recurso uno se siente fuertemente identificado con Jean-Do, especialmente en estas escenas el trabajo del fotógrafo Janusz Kaminski es espectacular, nos hace sentir la frustración, el enojo y la tristeza que puede sentir un hombre que está encerrado irremediablemente. Otro gran recurso son los monólogos de Jean-Do, él es el narrador de su historia. La película alcanza su mayor profundidad cuando Bauby, con una inteligencia deslumbradora, comienza a asumir su condición con serenidad, incluso con sentido del humor, y gracias a la ayuda de su devota terapeuta, Henriette, desarrolla la capacidad de comunicarse a través de su ojo izquierdo. Parpadea e indica una letra, parpadea y escribe palabras, parpadea y escribe un libro. Parpadea y ese ojo se convierte en una mariposa. Las vivencias del Jean-Do paralizado e incomunicado se intercalan con flashbacks y con escenas imaginadas por él de una belleza y emotividad tal que uno quiere llorar hasta romperse. El proceso de escritura de su libro, a pesar de todas las dificultades, termina inscribiéndose como una de las más hermosas afirmaciones de la vida que se hayan hecho en el cine actual, se muestra como un acto heroico y titánico. Jean-Dominique Bauby, a través de la escritura de sus memorias y de sus experiencias, destruye su escafandra.
TRES Bauby esta encarnado por Mathieu Amalric, que hace un trabajo extraordinario, su interpretación es complejísima y de un rango extraordinario. Es también destacable la interpretación de Marie-Joseé Croze, la terapeuta Henriette, que en no muchas escenas deja una profunda huella en la película. El venerable y veterano actor Max Von Sydow encarna al padre de Jean-Do y hace un trabajo que es por demás brillante, robándose la película por momentos y siendo el protagonista de las escenas más emotivas y conmovedoras del largometraje. Actoralmente esta cinta no tiene puntos flacos, sería justo mencionar a cada uno de los miembros del reparto, pero el espacio y el tiempo no me lo permiten.
CUATRO El libro La escafandra y la mariposa fue publicado en 1997, tres días antes de su muerte. Su escafandra terminó asfixiando a su cuerpo, pero dejó escapar a su mariposa. Bauby sólo tenía 45 años.


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