Extremely Loud & Incredibly Close: Extremadamente efectista, increíblemente exasperante


Andrés Laguna
 
Existen múltiples formas de aprender a lidiar con el dolor. Supongo, la obsesión por resolver un enigma puede ser una de ellas. Más o menos, esa es la consigna de la película del británico Stephen Daldry (Billy Elliot y The Hours), ya uno de esos realizadores que son nominados a los Oscar casi por defecto. Esta es su peor obra hasta la fecha, escrita por Eric Roth (The Insider y Benjamin Button), Extremely Loud & Incredibly Close es una adaptación del lacrimoso best-seller homónimo de Jonathan Safran Foer. Cuenta la historia Oskar Schell (el debutante Thomas Horn) un excéntrico niño de once años que perdió a su padre en los atentados del 9/11. A través de flashbacks, se nos muestra que los lazos que unían a Oskar y su progenitor (Tom Hanks) eran extraordinariamente fuertes, todo el tiempo jugaban, resolvían misterios y, a través de ellos, aprendían lecciones de vida. Para lidiar con la pérdida, Oskar emprende una aventura que le debe permitir descifrar el último enigma que su padre parece haberle dejado. No es poca cosa, deberá recorrer toda la ciudad de Nueva York, enfrentarse a su casi catatónica madre (Sandra Bullock) y tocar un sinnúmero de puertas. El niño pronto encuentra un misterioso acompañante, el inquilino de su abuela, un anciano que no habla y que se comunica a través de notas escritas en una pequeña agenda o en las palmas de sus manos. Interpretado por el gran Max von Sidow, el viejo es la antítesis de Oskar –que es una tarabilla neurótica-, sus emociones se dejan ver a través de sus ojos, no de diálogos repletos de datos irrelevantes.
Llena de cameos que pueden dibujarle una sonrisa al cinéfilo obsesivo, con una maravillosa fotografía a cargo del experimentado Chris Menges, la película intenta arrancarnos lágrimas, pero por lo general es irritante y enervante, pone incómodo. El cine de Daldry siempre tiene un tufillo llorón y cursi, lo que generalmente no hace daño. En Extremely Loud & Incredibly Close el exceso de trampas sensibileras resultan en tedio y aburrimiento.

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