Leonard Cohen en Barcelona: De rodillas
Andrés Laguna Basta con leer las noticias cada mañana, basta con lidiar con los problemas cotidianos, con nuestra historia personal e íntima, con el mundo en el que vivimos, para perder toda la fe en la humanidad, para sumirse en el pesimismo más militante. El día a día parece indicarnos que no hay la menor redención posible. Terminamos añorando que una lluvia de meteoritos acabe con todo, con todos y con todas. Hasta que tenemos la suerte de experimentar momentos que trascienden el caos y la violencia que mueven al mundo contemporáneo. Momentos que le dan sentido al quehacer de los hombres en esta tierra, protagonizados por una suerte de profetas de la humanidad del ser humano, de la inmortalidad de los mortales. Cuando la tierra parecía no tener ninguna forma, cuando todo parecía ser un mar profundo cubierto de oscuridad, un hombre canta y llama a la luz. Y se hace la luz. Nombra al día y a la noche. Y se hacen el día y la noche. Reconfigura el cielo y la tierra. Y e...