La ficción humana

Escribí esta nota para el ciclo “Cine y violencia” del Instituto Luis Espinal (Calle Oruro, entre Antezana y Ramón Rivero), Pulp Fiction se proyectará este miércoles a las 19:00. La nota que la precede, sobre Reservoir Dogs, fue escrita hace años, para un ciclo que organizó la escuela de cine La Fábrica, me pareció pertinente revisitarla ahora.

Andrés Laguna

Tal vez sea demasiado obvio incluir a Pulp Fiction en un ciclo dedicado a la violencia. Todo el mundo sabe que la obra más aplaudida y conocida de Quientin Tarantino está repleta de ella, además, a muchos, muchísimos niveles. Pero, creo que existen diferentes formas de aproximación a la violencia en esta magnífica cinta, que ganó la Palme d'Or en el Festival de Cannes y el Oscar a mejor guión original. Todas las películas de Tarantino están llenas de violencia, es más, ésta se traduce de una manera muy estética, muy bella, no en vano muchos lo han acusado de hacer apología de ella. Tarantino es un defensor del cine violento, pero ojo, no de la violencia en sí. Utilizarla como recurso estético y artístico, de ninguna forma significa validarla como ética de vida.
Pulp Fiction es una de las películas más vistas y admiradas de la historia del cine, tanto por el gran público como por la crítica especializada, incluirla en un ciclo que pretende proyectar cintas que están en los márgenes, tiene sus riesgos, pero creo que nunca está demás volver a verla (o verla por primera vez) en pantalla grande. Esta es la clase de cintas que nunca se agotan, que aguantan que uno las vea millones y millones de veces. Sin duda es una de las piezas mayores del cine de los últimos cincuenta años. Definitivamente, no creo que el espacio asignado para esta nota alcance para tratar una buena parte de sus cuestiones fundamentales. De todas formas, haré un intento.
Pulp Fiction puso de moda eso de narrar varias historias que se cruzan, de manera no lineal, pero a diferencia de lo que sucede en cintas como Amores Perros, Crash o Babel, el recurso está utilizado de una manera tan creativa y fresca, que uno siente que está probando un bocado del más intenso y sofisticado cine.
Es difícil hacer una sinopsis de la película, tal vez la mejor, podría ser la siguiente, un puñado de seres extraños y marginales, sobre todo marginales, basculan entre situaciones intensas y cotidianas, sobreviven en un mundo violento, siendo violentos y al mismo tiempo inocentes. Dos sofisticados asesinos a sueldo (John Travolta y Samuel L. Jackson), un boxeador que se resiste a arreglar una pelea (Bruce Willis), un violento jefe mafioso (Ving Rhames), la seductora y cocainómana esposa del violento jefe mafioso (la siempre luminosa Uma Thurman), una cariñosa pareja de duros asaltantes (Tim Roth y Amanda Plummer), un elegante sujeto que resuelve problemas complicados (Harvey Keitel) y un par de pequeños papeles inolvidables, son los protagonistas de una cinta en la que uno le da una probadita a lo que pasa en los bajos mundos de Los Ángeles, el tráfico de drogas, el sadomasoquismo, le corrupción, los tiroteos, los robos a mano armada, las violaciones, entre tantas otras cosas hermosas. Pero, lo genial de Pulp Fiction radica en que en ningún momento se destila un mensaje moralizante, las escenas de violencia, en las que estos personajes oscuros y contradictorios dejan salir sus impulsos más básicos, se intercalan con momentos muy pedestres, en los que el sentido del humor, las referencias a la cultura popular y la posibilidad de vivir en la más chata trivialidad, se convierten en enormes bocanadas de oxigeno. Me da la impresión que hay un mensaje en Pulp Fiction muy explícito, el ser humano es violento por naturaleza, todas sus relaciones están marcadas por eso. Su relación con la ley y con los otros es violenta. Pero, hay algo que también es manifiesto, hasta el tipo más oscuro es humano y, justamente, de eso se trata. La humanidad está repleta de claroscuros.
Los críticos aplaudieron de pié el guión de Pulp Fiction, las razones sobran, una narrativa que nunca pierde ritmo y unos diálogos más afilados que navajas de afeitar. Además, los homenajes al cine clásico no son pocos y eso nos encanta a los cinéfilos. Pero, creo que hay algo más relevante, de manera intensa, por momentos descontrolada, Tarantino nos dice enérgicamente que el hombre, que el ser humano, es como sus personajes. Todos somos o podemos ser ese tipo que, en un momento, está charlando en su auto con su compañero de trabajo sobre sexo y aderezos para las papas fritas, de las cuestiones más absurdas, y, en otro, puede estarle volando los sesos a alguien. Creo que para Tarantino el bien y el mal, lo salvaje y lo civilizado, la guerra y la paz, la violencia y la hospitalidad, tienen fronteras muy delgadas. Esa no es una reflexión cualquiera, no es una reflexión ligera.
Pulp Fiction pasará a la historia por ser la cinta que hizo renacer la carrera de John Travolta, por haber introducido referencias de la cultura popular en el cine culto y de culto, por haber vuelto a poner de moda a las películas de crimen, por tener una de las mejores bandas sonoras de la historia, por tener algunos de los diálogos más memorables y graciosos jamás escuchados, por tener personajes absolutamente cool, pero creo que el discurso que guarda es mucho más poderoso que todo eso.
Debo reconocer que pocas cosas me gustan más que ver una cinta de Tarantino, mancharme de sangre y conectarme con mi oscura humanidad.

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