Melodías nacionalistas

Andrés Laguna
Hace unos días tomé un café con mi buen amigo Augusto Guzmán, uno de los directores de orquesta más brillantes del país. Además de deslumbrarme una vez más con su conocimiento erudito de la música clásica y de su historia, me comentó algunos de sus planes inmediatos. La Orquesta Filarmónica de Cochabamba, que Augusto dirige desde su fundación, este martes 4 de agosto a las 20:00 hrs. en el Centro de Convenciones “El Campo” (la venta de entradas se está realizando en el Cine Center), presentará dos obras extraordinarias, el celebérrimo “Concierto de Aranjuez” de Joaquín Rodrigo y la fundacional Sinfonía Nº 9 “Del Nuevo Mundo” de Antonin Dvorák.
Guzmán me confesó que tienen planificado realizar un concierto por mes durante todo el año con la Filarmónica, iniciativa que desde cualquier punto de vista es magnífica. Augusto es uno de los directores más renombrados de nuestro país, se formó como músico durante diez años en Moscú, realizó estudios en el conservatorio de dicha ciudad y en la academia de música Gnessin, obteniendo una licenciatura y una maestría en artes, realizó un curso con el Prof. Dr. Helmuth Rilling en Stuttgart, tiene una basta experiencia como docente, dirigió varias orquestas en Bolivia y en el exterior, tiene como motivación principal profesionalizar la música erudita en nuestro país y difundir las obras fundamentales en nuestro medio.
Uno de los objetivos principales de los conciertos planificados por la Filarmónica es representar obras de gran atractivo para el público masivo, pero también quieren hacer conocer el trabajo de autores no tan conocidos por el público local. Para llevar a cabo esta complicada tarea, además de ser una de las Orquestas más grandes en número de músicos, de realizar un trabajo responsable, apasionado y cuidadoso, para los diferentes conciertos están haciendo el esfuerzo de invitar a solistas internacionales y nacionales de primer nivel. Para esta presentación, para interpretar el “Concierto de Aranjuez”,
contaran con la presencia del notable guitarrista Marcos Puña, de lejos el mejor en su instrumento en el país, un músico que ha cosechado aplausos y premios en diferentes escenarios, un músico impecable, talentoso, virtuoso y humilde.
La planificación del concierto no es casual, no se eligió tocar estas dos obras por azar, según lo que Guzmán me confesó, tanto el concierto de Rodrigo, como la sinfonía de Dvorák, son dos obras representativas y fundacionales de una corriente musical nacionalista y neoclásica, en la que se recuperan los sonidos folclóricos y populares de los pueblos, así como temas arcaicos, son obras que pretenden hacer un retrato de un país, de una nación.
Aranjuez tristísimo
La conocidísima obra de Joaquín Rodrigo (1901-1999) abrirá el programa. Tal vez no valga la pena introducir al “Concierto de Aranjuez” (1940), pues debe ser una de las composiciones para guitarra y orquesta más difundidas de la historia, no creo que exista un ser humano que no haya escuchado al menos una vez su segundo movimiento. Rodrigo es uno de los compositores españoles más conocidos y admirados, determinó el sonido de la música de principios del siglo XX. Su talento se hizo evidente en cuanto comenzó a componer a principios de los años ’20, pero alcanzó fama mundial con el “Concierto de Aranjuez”, obra que lo convirtió en una figura inmortal e influyente. Se cuenta que el segundo movimiento, el más conocido, está inspirado en la muerte de su hija. Pocas obras, han logrado contener tanto sufrimiento, dolor y tristeza, pocas obras con esas características han logrado maravillar y llenar de dicha al gran público. La música de Rodrigo a pesar de estar fuertemente influenciada por los compositores rusos de cabecera, como Tchaikovsky, supo recuperar los sonidos de la música popular española, elementos que hacen de su obra algo único y memorable.
Música para un pueblo joven
Antonin Dvorák (1841-1904) es uno de los compositores checos más importantes de la historia, sino el más importante. Compositor determinante a la hora de definir el sonido del final del siglo XIX y de principios del siglo XX. Recordado por ser un maestro a la hora de componer con temas y melodías nacionalistas, es admirado por enriquecer a la música clásica con elementos de la música folclórica de los países en los que trabajó. Sin lugar a dudas, sus sinfonías son su trabajo más apreciado y aplaudido, si debemos escoger sólo una, seguramente la Nº 9 “Del Nuevo Mundo” (1893), la que presentará la Filarmónica, es la más representativa de su literatura sinfónica. En esta obra, en especial, podemos encontrar, fusionados de manera exquisita, elementos de la música popular de Europa del Este, con los de la música Afroamericana y, por su puesto, con los de la música clásica. Durante los últimos años del siglo XIX fue invitado para fundar la escuela de composición en los Estados Unidos, querían que de su vertiente creativa nazca una escuela de composición del “nuevo mundo”. Algunos melómanos se animarían a decir que su música parece una mezcla entre las composiciones de Brahms con la música popular y folclórica. Hasta cierto punto es cierto, pero creo que su capacidad compositiva y la inteligencia a la hora de retroalimentar su música, logra que la fusión entre las estructuras de la música de Europa del Este, de la música negra, del gospel y del folk estadounidense, sea exquisita y hermosa.
Aunque el nombre de Dvorák no les suene a muchos, los cinéfilos recordamos que algunos de los movimientos de su Sinfonía Nº 9 “Del Nuevo Mundo” se pueden escuchar en películas tan populares como la extraordinaria The Departed de Martin Scorsese y la horrorosa Los Cuatro Fantásticos de Tim Story. Este es un programa imperdible.
Hace unos días tomé un café con mi buen amigo Augusto Guzmán, uno de los directores de orquesta más brillantes del país. Además de deslumbrarme una vez más con su conocimiento erudito de la música clásica y de su historia, me comentó algunos de sus planes inmediatos. La Orquesta Filarmónica de Cochabamba, que Augusto dirige desde su fundación, este martes 4 de agosto a las 20:00 hrs. en el Centro de Convenciones “El Campo” (la venta de entradas se está realizando en el Cine Center), presentará dos obras extraordinarias, el celebérrimo “Concierto de Aranjuez” de Joaquín Rodrigo y la fundacional Sinfonía Nº 9 “Del Nuevo Mundo” de Antonin Dvorák.
Guzmán me confesó que tienen planificado realizar un concierto por mes durante todo el año con la Filarmónica, iniciativa que desde cualquier punto de vista es magnífica. Augusto es uno de los directores más renombrados de nuestro país, se formó como músico durante diez años en Moscú, realizó estudios en el conservatorio de dicha ciudad y en la academia de música Gnessin, obteniendo una licenciatura y una maestría en artes, realizó un curso con el Prof. Dr. Helmuth Rilling en Stuttgart, tiene una basta experiencia como docente, dirigió varias orquestas en Bolivia y en el exterior, tiene como motivación principal profesionalizar la música erudita en nuestro país y difundir las obras fundamentales en nuestro medio.
Uno de los objetivos principales de los conciertos planificados por la Filarmónica es representar obras de gran atractivo para el público masivo, pero también quieren hacer conocer el trabajo de autores no tan conocidos por el público local. Para llevar a cabo esta complicada tarea, además de ser una de las Orquestas más grandes en número de músicos, de realizar un trabajo responsable, apasionado y cuidadoso, para los diferentes conciertos están haciendo el esfuerzo de invitar a solistas internacionales y nacionales de primer nivel. Para esta presentación, para interpretar el “Concierto de Aranjuez”,
contaran con la presencia del notable guitarrista Marcos Puña, de lejos el mejor en su instrumento en el país, un músico que ha cosechado aplausos y premios en diferentes escenarios, un músico impecable, talentoso, virtuoso y humilde.La planificación del concierto no es casual, no se eligió tocar estas dos obras por azar, según lo que Guzmán me confesó, tanto el concierto de Rodrigo, como la sinfonía de Dvorák, son dos obras representativas y fundacionales de una corriente musical nacionalista y neoclásica, en la que se recuperan los sonidos folclóricos y populares de los pueblos, así como temas arcaicos, son obras que pretenden hacer un retrato de un país, de una nación.
Aranjuez tristísimo
La conocidísima obra de Joaquín Rodrigo (1901-1999) abrirá el programa. Tal vez no valga la pena introducir al “Concierto de Aranjuez” (1940), pues debe ser una de las composiciones para guitarra y orquesta más difundidas de la historia, no creo que exista un ser humano que no haya escuchado al menos una vez su segundo movimiento. Rodrigo es uno de los compositores españoles más conocidos y admirados, determinó el sonido de la música de principios del siglo XX. Su talento se hizo evidente en cuanto comenzó a componer a principios de los años ’20, pero alcanzó fama mundial con el “Concierto de Aranjuez”, obra que lo convirtió en una figura inmortal e influyente. Se cuenta que el segundo movimiento, el más conocido, está inspirado en la muerte de su hija. Pocas obras, han logrado contener tanto sufrimiento, dolor y tristeza, pocas obras con esas características han logrado maravillar y llenar de dicha al gran público. La música de Rodrigo a pesar de estar fuertemente influenciada por los compositores rusos de cabecera, como Tchaikovsky, supo recuperar los sonidos de la música popular española, elementos que hacen de su obra algo único y memorable.
Música para un pueblo joven
Antonin Dvorák (1841-1904) es uno de los compositores checos más importantes de la historia, sino el más importante. Compositor determinante a la hora de definir el sonido del final del siglo XIX y de principios del siglo XX. Recordado por ser un maestro a la hora de componer con temas y melodías nacionalistas, es admirado por enriquecer a la música clásica con elementos de la música folclórica de los países en los que trabajó. Sin lugar a dudas, sus sinfonías son su trabajo más apreciado y aplaudido, si debemos escoger sólo una, seguramente la Nº 9 “Del Nuevo Mundo” (1893), la que presentará la Filarmónica, es la más representativa de su literatura sinfónica. En esta obra, en especial, podemos encontrar, fusionados de manera exquisita, elementos de la música popular de Europa del Este, con los de la música Afroamericana y, por su puesto, con los de la música clásica. Durante los últimos años del siglo XIX fue invitado para fundar la escuela de composición en los Estados Unidos, querían que de su vertiente creativa nazca una escuela de composición del “nuevo mundo”. Algunos melómanos se animarían a decir que su música parece una mezcla entre las composiciones de Brahms con la música popular y folclórica. Hasta cierto punto es cierto, pero creo que su capacidad compositiva y la inteligencia a la hora de retroalimentar su música, logra que la fusión entre las estructuras de la música de Europa del Este, de la música negra, del gospel y del folk estadounidense, sea exquisita y hermosa.
Aunque el nombre de Dvorák no les suene a muchos, los cinéfilos recordamos que algunos de los movimientos de su Sinfonía Nº 9 “Del Nuevo Mundo” se pueden escuchar en películas tan populares como la extraordinaria The Departed de Martin Scorsese y la horrorosa Los Cuatro Fantásticos de Tim Story. Este es un programa imperdible.
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