Tonto con suerte

Acaba de estrenarse Frost/Nixon en Cochabamba, escribí esta pequeña nota sobre su director para la Ramona
Andrés Laguna
Mediocre como muchos y afortunado como pocos, Ron Howard es uno de los niños dorados y mimados de Hollywood. Comenzó siendo actor, muchos los recordarán por su papel en la famosa serie de los ’70 y ambientada en los ’50, “Happy Days”, en la que encarnaba al pesado Ritchie Cunningham, el sidekick de Fonzie, uno de los íconos de la cultura popular norteamericana. Otros los recordaran por su papel en American Graffiti (1973) de George Lucas. Pero, Howard realmente ganó notoriedad cuando se sentó en la silla de director. Responsable de cintas como Splash (1984), Cocoon (1985), Willow (1988), The Paper (1994), Apollo 13 (1995), Ed tv (1999), A Beautiful Mind (2001), Cinderella Man (2005) y algunas otras, Howard es un especialista en hacer películas de entretenimiento para el público masivo, sin mucha sustancia, ni inteligencia. Pero, creo que su talento está en hacerle creer a la gente sin mucha cultura cinematográfica y a los empresarios de Hollywood que sus películas son artísticas y de gran calibre. Muchos, demasiados, creen que varios de sus filmes son obras maestras. Howard es un hipnotizador, de alguna forma incompresible hace que el público masivo le crea, lo admire y lo aplauda.
Howard es el director de El código Da Vinci (2006) y de Ángeles y demonios (2009) las cintas basadas en las novelas de Dan Brown, otro mediocre que se hace pasar por artista serio, innovador y propositivo. Más allá de ser un mimado de Spielberg y de Lucas (señores que han perdido la puntería, últimamente, su único mérito es ser amigos de Scorsese y Coppola), de tener dos Oscar, de que casi todas sus cintas hayan sido exitosas, Howard no es mucho más que un director comercial que se vende como cineasta de peso.
Sí, como los pocos seres lúcidos que todavía rondan el planeta, desprecio a Ron Howard. El año pasado, siguiendo las sugerencias de los críticos de cine que admiro, accedí a ver Frost/Nixon (2008). No sé si fue el buen guión de Peter Morgan, las interpretaciones brillantes de Frank Langella, Michael Sheen, Kevin Bacon, Sam Rockwell, Oliver Platt y, claro, de la exquisita Rebecca Hall, pero, quedé sorprendido, estoy convencido que Frost/Nixon (2008), es una de las mejores películas del 2008. Dios mío, los milagros son posibles, hasta un tipo como Ron Howard puede hacer una gran película. Tal vez sólo sea un golpe de suerte, un mandato divino, una casualidad, una coincidencia, un error, pero, Frost/Nixon podría hacer parte de la filmografía de directores de la talla de Sidney Lumet o de Barry Levinson. No, no, no, no, exagero. Pero, es una gran película. Sí. Debe ser una cuestión de suerte.
Andrés Laguna
Mediocre como muchos y afortunado como pocos, Ron Howard es uno de los niños dorados y mimados de Hollywood. Comenzó siendo actor, muchos los recordarán por su papel en la famosa serie de los ’70 y ambientada en los ’50, “Happy Days”, en la que encarnaba al pesado Ritchie Cunningham, el sidekick de Fonzie, uno de los íconos de la cultura popular norteamericana. Otros los recordaran por su papel en American Graffiti (1973) de George Lucas. Pero, Howard realmente ganó notoriedad cuando se sentó en la silla de director. Responsable de cintas como Splash (1984), Cocoon (1985), Willow (1988), The Paper (1994), Apollo 13 (1995), Ed tv (1999), A Beautiful Mind (2001), Cinderella Man (2005) y algunas otras, Howard es un especialista en hacer películas de entretenimiento para el público masivo, sin mucha sustancia, ni inteligencia. Pero, creo que su talento está en hacerle creer a la gente sin mucha cultura cinematográfica y a los empresarios de Hollywood que sus películas son artísticas y de gran calibre. Muchos, demasiados, creen que varios de sus filmes son obras maestras. Howard es un hipnotizador, de alguna forma incompresible hace que el público masivo le crea, lo admire y lo aplauda.
Howard es el director de El código Da Vinci (2006) y de Ángeles y demonios (2009) las cintas basadas en las novelas de Dan Brown, otro mediocre que se hace pasar por artista serio, innovador y propositivo. Más allá de ser un mimado de Spielberg y de Lucas (señores que han perdido la puntería, últimamente, su único mérito es ser amigos de Scorsese y Coppola), de tener dos Oscar, de que casi todas sus cintas hayan sido exitosas, Howard no es mucho más que un director comercial que se vende como cineasta de peso.
Sí, como los pocos seres lúcidos que todavía rondan el planeta, desprecio a Ron Howard. El año pasado, siguiendo las sugerencias de los críticos de cine que admiro, accedí a ver Frost/Nixon (2008). No sé si fue el buen guión de Peter Morgan, las interpretaciones brillantes de Frank Langella, Michael Sheen, Kevin Bacon, Sam Rockwell, Oliver Platt y, claro, de la exquisita Rebecca Hall, pero, quedé sorprendido, estoy convencido que Frost/Nixon (2008), es una de las mejores películas del 2008. Dios mío, los milagros son posibles, hasta un tipo como Ron Howard puede hacer una gran película. Tal vez sólo sea un golpe de suerte, un mandato divino, una casualidad, una coincidencia, un error, pero, Frost/Nixon podría hacer parte de la filmografía de directores de la talla de Sidney Lumet o de Barry Levinson. No, no, no, no, exagero. Pero, es una gran película. Sí. Debe ser una cuestión de suerte.
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