Apuntes cotidianos: Fragilidad

- Desde hace semanas, en España se debate la prohibición del burka. Por alguna razón tengo la intuición que, una vez más, quienes no deben quieren resolver lo que no les corresponde.

- Hace ya varios días me enteré que Mariano Rajoy es comentarista en un canal de televisión… de ciclismo… ¿cómo funcionará esa trabada y extraña forma de hablar en una transmisión deportiva? Sinceramente, espero que sea bueno, que se encuentre consigo mismo y descubra algo para lo que tenga genuino talento.

- En Bolivia la sequía cada vez golpea más al Chaco. El Gobierno tiene un plan para combatirla. Se declaró “emergencia” y se hicieron públicas, de manera más o menos difusa, las medidas que quieren aplicar. Espero que se haga algo antes de que se declare: “catástrofe”.

- La justicia comunitaria ya tiene el mismo nivel de la justicia ordinaria. Por alguna razón, tengo la intuición que ya casi nadie sabe con precisión qué es la justicia comunitaria, cómo funciona, cuáles son sus competencias reales y con qué se come. Lo que podría haber sido uno de los grandes aciertos y conquistas de la administración de Evo Morales, pasa con un sabor extraño, dejándonos confundidos, sin saber si aplaudir o llorar

- Todo el mundo se distrae y se apasiona con el Mundial. Todos lo comentan. Por eso, a pesar de estarlo siguiendo, a pesar de estar haciendo el intento de que no me aleje de preocupaciones y ocupaciones más urgentes, me abstendré de escribir algo al respecto.

- Pero, sigo con fútbol, mi amado Bolívar volvió a perder, esta vez como visitante con Real Potosí (5-3). Huele que algo ya es irreparable. No me gusta Néstor Clausen.

- Punto aparte. En Bolivia y en España, en ambos países, se acaba de celebrar San Juan, una fiesta que cuando era niño me encantaba y que cada vez me cae más antipática. Grosso modo, en ambos países se prende fuego a las cosas malas, se las ahoga en alcohol o se las hace explotar con pólvora. Qué hagan lo que quieran. Allá ellos. El único problema está en que, en ambos países, tienen una extraña afición: mezclar pólvora con alcohol. Lo que evidentemente tiene muy malos resultados. Las noticias lo confirman. Creo que, a diferencia de los que sugiere Heidegger en alguna párrafo de Ser y tiempo, las tradiciones no siempre son lo mejor de un pueblo que sobrevive al tiempo. En ambos países se aferran de una forma tan parecida y tan poco inteligente a un puñado de tradiciones que, francamente, deberían quedarse en los registros históricos. Ahí y en ningún otro lado.

- Toda España está conmovida por la muerte de 12 personas en Castelldefels, Barcelona. Lo que más duele es que casi todas tenían entre 16 y 26 años. Además hay 14 heridos, algunos en estado crítico. Fue uno de los accidentes ferroviarios más terribles de los últimos tiempos. El Gobierno asegura que fue resultado de la imprudencia de las víctimas, que cruzaron las rieles del tren en la oscuridad, sin hacerlo por la pasarela habilitada. Muchos de los testigos dicen que el tren no tenía las luces prendidas, que la señalización en la estación era nula y que no habían guardias o funcionarios para guiar a la gente. Hay muchas versiones al respecto, se acusan unos a otros. No sé. La mayor parte de los chicos que murieron era de origen sudamericano, por tanto, no puedo dejar de sentirme doblemente identificado, conmovido y apenado. El dolor en el rostro de sus seres queridos es indescriptible. El dolor debe ser mayor estando lejos de su tierra. Se deben sentir desamparados. Cada día la vida nos recuerda nuestra fragilidad.

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