Primavera Sound 2010: Viernes santo
Si bien el Primavera Sound es un festival repleto de momentos brillantes, una jornada de la edición más reciente fue en especial impecable, el viernes 28 de mayo. El público que no se movió del escenario principal, más o menos desde las 20:20 hasta a las 3:00 de la madrugada, tuvo el placer de escuchar y ver a tres bandas gigantescas y extraordinarias, Spoon, Wilco y Pixies. Sí, sí, sólo leer esos nombres juntos hace que a los amantes del rock indie se nos ponga la piel de gallina. Escucharlos, uno detrás de otro, fue una experiencia abrumadora, una probadita del mero, mero paraíso.
Spoon, la austeridad y la belleza Escenario San Miguel – Viernes 28 de mayo, 20:20 PM

La banda texana Spoon es una de las alineaciones más brillantes y propositivas de las últimas dos décadas. Lo interesante es que con el transcurso del tiempo parece sonar cada vez mejor. Por tanto, no fue sorprendente que su presentación haya estado atiborrada de gente. Aunque era evidente que muchos no estaban familiarizados con la banda y que cuando comenzó el concierto sólo estaban interesados en llenar la barriga de mala cerveza, la presentación fue impecable. Tocaron quince canciones, extraídas de sus últimos cuatro discos (Kill the Moonlight de 2002, Gimme Fiction de 2005, Ga Ga Ga Ga Ga de 2007 y Transference de 2010), y la calidad de la presentación jamás menguó. Abrieron con piezas preciosas y muy melodiosas como “The Beast and Dragon, Adored”, “Nobody Gets Me But You”, “The Way We Get”, “Got Nuffin”, “Don't You Evah”, “The Ghost of You Lingers”, que probablemente no son ideales para un festival masivo, en el que el público busca diversión desenfrenada y colectiva, pero la oportunidad de escuchar en todo su esplendor a una banda que comprende a la perfección el concepto de belleza es impagable. Con “Written in Reverse”, una de las auténticas joyas del Transference, comenzó a aumentar la intensidad. La maravillosa “Don't Make Me a Target” (Ga Ga Ga Ga Ga, 2007), abrió la cadena de hits spooneros y hasta los más incrédulos se dejaron conquistar. “Trouble Comes Running”, “I Turn My Camera”, “Jonathon Fisk” y “I Summon You”, fueron el brillante preludio del momento más emotivo del concierto que comenzó con los megahits: “The Underdog”, “You Got Yr. Cherry Bomb” y “Small Stakes”. Spoon hizo todo lo que se le podía pedir. La banda sonó maravillosamente, la voz quebrada del cantante, los riffs rocanroleros, los beats kraftwerkianos, los redobles de la batería, las preciosas intervenciones del teclado, las canciones austeras y bellas, fueron más que suficientes razones para hacer que se destaquen en una escena de destacados.
Wilco, la inextinguible magia, el inagotable talento Escenario San Miguel – Viernes 28 de mayo, 22:30 PM
Es muy difícil escribir sobre Wilco, una de las bandas más extraordinarias de la actualidad. Su concierto estuvo compuesto por puros clásicos, por puros éxitos, probablemente, no se podría hacer una mejor selección de canciones. La primera parte del set, en la que tocaron “Wilco (The Song)”, “I’m Trying To Break Your Heart”, “Jesus Etc.”, “Bull Black Nova”, “You Are My Face”, hubieron algunos problemas de sonido, estaba saturado y medio pastoso, pero la capacidad y la versatilidad de la banda hizo que el público apenas lo note. Jeff Tweedy y los suyos se sentían como en casa, en un festival que los ha recibido varias veces y que siempre se ha rendido a sus pies. A partir de “One Wing”, la cosa alcanzó velocidad crucero y Wilco comenzó a hacer lo que sabe hacer mejor. “A Shot in the Arm”, “Country Disappeared”, “Handshake Drugs”, “Impossible Germany”, “Via Chicago”, “I’ll Fight”, “Misunderstood”, “Hate it Here”, “Heavy Metal Drummer”, “Late Greats”, “I’m the Man Who Loves You” y “Kicking Television”, fueron la cadena letal con la que la banda demostró de lo que está hecha, pura magia y talento. No se les puede pedir más. Si bien Wilco debía promocionar su extraordinario disco homónimo, fue lo suficientemente generosa para no dejar fuera ninguna de las canciones que el público podría haber extrañado. Tweedy es un genio súper carismático, tiene una enorme empatía con la gente, lo que siempre se agradece en un frontman. Pero si me lo preguntan, creo que el motor de la banda en este concierto fue Nels Cline, el extraordinario y legendario guitarrista principal. Dudo que esta haya sido la mejor presentación de Wilco, pero de ninguna manera fue mala. El concierto tuvo altibajos, que fueron casi imperceptibles, pero la banda tiene un arsenal de recurso para hipnotizar al público más insensible: canciones brillantes, músicos magníficos y un sonido único. Wilco lo demuestra cada vez que puede, hoy día pocas bandas, poquísimas, están a su altura, son un torrente creativo y emotivo. Incontenibles.
Pixies, leyendas que caminan Escenario San Miguel – Viernes 28 de mayo, 01:15 AM
Muchos de los que compraron su entrada para el Primavera lo hicieron por una sola razón, ver y escuchar a una de las agrupaciones más legendarias de la historia del rock. ¿Qué amante de la música popular, que tenga dos dedos de frente, no vendería su alma al diablo por ver a los Pixies? Se ha dicho que su reunión en 2004 sólo tiene razones económicas y que nos están vendiendo impúdicamente un producto que está muy en boga en nuestros tiempos, aunque tenga sabor a rancio: la nostalgia. Pamplinas. Tener la oportunidad de escuchar a una banda tan influyente y que cuente con una discografía repleta de algunas de las canciones más entrañables jamás compuestas, es un verdadero privilegio. Poco importa que no sean tan feroces como en los videos de los ’80, que Black Francis cada vez se parezca más al Kingpin del universo Marvel, que Joey Santiago ya no haga tanto ruido con la guitarra, no verlos sería un sacrilegio. Lo hermoso de ver a estos Pixies, no sólo es encontrarlos maduros y serenos, no sólo es ver a leyendas vivientes, no sólo es estar cerca de la adorable Kim Deal. Lo hermoso es que son músicos que ya no buscan hacer otra cosa que satisfacer a su público. Vaya que lo logran. La gente que creció escuchándolos entró en un trance religioso. Cada canción era un hit que representaba un mundo de recuerdos y emociones para el público. Cada una de las canciones era un hit, transcribo la setlist casi sin comentarla pues supongo que habla por sí sola: “Cecilia Ann”, “Rock Music”, “Wave of Mutilation”, “Bone Machine”, “Monkey Gone to Heaven”, “Gouge Away”, “Tame”, “Hey”, “Velouria”, “Dig for Fire”, “Allison”, “Debaser”, “Planet Of Sound”, “Alec Eiffel”, “Caribou”, Winterlong (el hermoso cover del gran Neil Young), “River Euphrates”, “Head On” (el celebérrimo cover de The Jesus and Mary Chain), “U-Mass”, “Isla de Encanta”, “Broken Face, “Nimrod's Son”, “Here Comes Your Man”, “The Holiday Song”, “Vamos”, “Gigantic” y, por supuesto, “Where Is My Mind?”. Está demás decir, pero hay que hacerlo, que todo el mundo salto con “Monkey Gone to Heaven”, “Broken face” e “Isla de Encantada”; que todo el mundo coreo “Gouge Away”, “Here Comes Your Man” y “Gigantic”; y, por su puesto, que a cada uno de nosotros se nos estrujó el corazón cuando comenzaron a sonar los primeros acordes de “Where Is My Mind?”. Todo terminó y el mundo parecía bañado por una luz pálida. Muchos sacamos nuestra lista de “Cosas que hay que hacer antes de morir”, y tachamos una de ellas.
Ahora estoy más convencido que nunca, exactamente, esa es la música que se debe escuchar cuando se observa al mundo estallar en mil pedazos, de la mano de la mujer amada.
Spoon, la austeridad y la belleza Escenario San Miguel – Viernes 28 de mayo, 20:20 PM

La banda texana Spoon es una de las alineaciones más brillantes y propositivas de las últimas dos décadas. Lo interesante es que con el transcurso del tiempo parece sonar cada vez mejor. Por tanto, no fue sorprendente que su presentación haya estado atiborrada de gente. Aunque era evidente que muchos no estaban familiarizados con la banda y que cuando comenzó el concierto sólo estaban interesados en llenar la barriga de mala cerveza, la presentación fue impecable. Tocaron quince canciones, extraídas de sus últimos cuatro discos (Kill the Moonlight de 2002, Gimme Fiction de 2005, Ga Ga Ga Ga Ga de 2007 y Transference de 2010), y la calidad de la presentación jamás menguó. Abrieron con piezas preciosas y muy melodiosas como “The Beast and Dragon, Adored”, “Nobody Gets Me But You”, “The Way We Get”, “Got Nuffin”, “Don't You Evah”, “The Ghost of You Lingers”, que probablemente no son ideales para un festival masivo, en el que el público busca diversión desenfrenada y colectiva, pero la oportunidad de escuchar en todo su esplendor a una banda que comprende a la perfección el concepto de belleza es impagable. Con “Written in Reverse”, una de las auténticas joyas del Transference, comenzó a aumentar la intensidad. La maravillosa “Don't Make Me a Target” (Ga Ga Ga Ga Ga, 2007), abrió la cadena de hits spooneros y hasta los más incrédulos se dejaron conquistar. “Trouble Comes Running”, “I Turn My Camera”, “Jonathon Fisk” y “I Summon You”, fueron el brillante preludio del momento más emotivo del concierto que comenzó con los megahits: “The Underdog”, “You Got Yr. Cherry Bomb” y “Small Stakes”. Spoon hizo todo lo que se le podía pedir. La banda sonó maravillosamente, la voz quebrada del cantante, los riffs rocanroleros, los beats kraftwerkianos, los redobles de la batería, las preciosas intervenciones del teclado, las canciones austeras y bellas, fueron más que suficientes razones para hacer que se destaquen en una escena de destacados.
Wilco, la inextinguible magia, el inagotable talento Escenario San Miguel – Viernes 28 de mayo, 22:30 PM

Es muy difícil escribir sobre Wilco, una de las bandas más extraordinarias de la actualidad. Su concierto estuvo compuesto por puros clásicos, por puros éxitos, probablemente, no se podría hacer una mejor selección de canciones. La primera parte del set, en la que tocaron “Wilco (The Song)”, “I’m Trying To Break Your Heart”, “Jesus Etc.”, “Bull Black Nova”, “You Are My Face”, hubieron algunos problemas de sonido, estaba saturado y medio pastoso, pero la capacidad y la versatilidad de la banda hizo que el público apenas lo note. Jeff Tweedy y los suyos se sentían como en casa, en un festival que los ha recibido varias veces y que siempre se ha rendido a sus pies. A partir de “One Wing”, la cosa alcanzó velocidad crucero y Wilco comenzó a hacer lo que sabe hacer mejor. “A Shot in the Arm”, “Country Disappeared”, “Handshake Drugs”, “Impossible Germany”, “Via Chicago”, “I’ll Fight”, “Misunderstood”, “Hate it Here”, “Heavy Metal Drummer”, “Late Greats”, “I’m the Man Who Loves You” y “Kicking Television”, fueron la cadena letal con la que la banda demostró de lo que está hecha, pura magia y talento. No se les puede pedir más. Si bien Wilco debía promocionar su extraordinario disco homónimo, fue lo suficientemente generosa para no dejar fuera ninguna de las canciones que el público podría haber extrañado. Tweedy es un genio súper carismático, tiene una enorme empatía con la gente, lo que siempre se agradece en un frontman. Pero si me lo preguntan, creo que el motor de la banda en este concierto fue Nels Cline, el extraordinario y legendario guitarrista principal. Dudo que esta haya sido la mejor presentación de Wilco, pero de ninguna manera fue mala. El concierto tuvo altibajos, que fueron casi imperceptibles, pero la banda tiene un arsenal de recurso para hipnotizar al público más insensible: canciones brillantes, músicos magníficos y un sonido único. Wilco lo demuestra cada vez que puede, hoy día pocas bandas, poquísimas, están a su altura, son un torrente creativo y emotivo. Incontenibles.
Pixies, leyendas que caminan Escenario San Miguel – Viernes 28 de mayo, 01:15 AM

Muchos de los que compraron su entrada para el Primavera lo hicieron por una sola razón, ver y escuchar a una de las agrupaciones más legendarias de la historia del rock. ¿Qué amante de la música popular, que tenga dos dedos de frente, no vendería su alma al diablo por ver a los Pixies? Se ha dicho que su reunión en 2004 sólo tiene razones económicas y que nos están vendiendo impúdicamente un producto que está muy en boga en nuestros tiempos, aunque tenga sabor a rancio: la nostalgia. Pamplinas. Tener la oportunidad de escuchar a una banda tan influyente y que cuente con una discografía repleta de algunas de las canciones más entrañables jamás compuestas, es un verdadero privilegio. Poco importa que no sean tan feroces como en los videos de los ’80, que Black Francis cada vez se parezca más al Kingpin del universo Marvel, que Joey Santiago ya no haga tanto ruido con la guitarra, no verlos sería un sacrilegio. Lo hermoso de ver a estos Pixies, no sólo es encontrarlos maduros y serenos, no sólo es ver a leyendas vivientes, no sólo es estar cerca de la adorable Kim Deal. Lo hermoso es que son músicos que ya no buscan hacer otra cosa que satisfacer a su público. Vaya que lo logran. La gente que creció escuchándolos entró en un trance religioso. Cada canción era un hit que representaba un mundo de recuerdos y emociones para el público. Cada una de las canciones era un hit, transcribo la setlist casi sin comentarla pues supongo que habla por sí sola: “Cecilia Ann”, “Rock Music”, “Wave of Mutilation”, “Bone Machine”, “Monkey Gone to Heaven”, “Gouge Away”, “Tame”, “Hey”, “Velouria”, “Dig for Fire”, “Allison”, “Debaser”, “Planet Of Sound”, “Alec Eiffel”, “Caribou”, Winterlong (el hermoso cover del gran Neil Young), “River Euphrates”, “Head On” (el celebérrimo cover de The Jesus and Mary Chain), “U-Mass”, “Isla de Encanta”, “Broken Face, “Nimrod's Son”, “Here Comes Your Man”, “The Holiday Song”, “Vamos”, “Gigantic” y, por supuesto, “Where Is My Mind?”. Está demás decir, pero hay que hacerlo, que todo el mundo salto con “Monkey Gone to Heaven”, “Broken face” e “Isla de Encantada”; que todo el mundo coreo “Gouge Away”, “Here Comes Your Man” y “Gigantic”; y, por su puesto, que a cada uno de nosotros se nos estrujó el corazón cuando comenzaron a sonar los primeros acordes de “Where Is My Mind?”. Todo terminó y el mundo parecía bañado por una luz pálida. Muchos sacamos nuestra lista de “Cosas que hay que hacer antes de morir”, y tachamos una de ellas.
Ahora estoy más convencido que nunca, exactamente, esa es la música que se debe escuchar cuando se observa al mundo estallar en mil pedazos, de la mano de la mujer amada.

Comentarios