Shrek Forever After: Pequeñas delicias de la vida conyugal
Andrés Laguna
Después de Shrek The Third, parecía que una de las sagas de animación más exitosas y logradas de la historia se hundiría irremediablemente, mal gastada, trillada y autocomplaciente. A pesar de haber sido un éxito comercial, la tercera aventura del ogro verde era un tremendo fracaso creativo. Aparentaba que la felicidad no dura para siempre. Pero con Shrek Forever After, Dreamworks llega para demostrarnos que no sólo Pixar tiene la capacidad de hacer películas animadas frescas e inteligentes. Lo más interesante de la cuarta y, muy posiblemente, la última cinta protagonizada por el monstruo verde es que logra reinventar la franquicia manteniéndose fiel a lo que la hizo célebre. Pues, si el logro más reconocible y reconocido de la saga de Shrek fue la desacralización de los cuentos de hadas –a diferencia de Disney, que se dedicó a destilarlos-, lo interesante de Forever After es que va más allá de eso. No tenía otra alternativa, la fórmula ya se había agotado, ya nadie se reía de los repetidos guiños a la cultura clásica y popular. La franquicia debía dar un nuevo giro para no seguir decepcionando, debía proponer algo más. En ese sentido, Shrek Forever After se impone como la gran comedia romántica de animación, que por momentos se anima a parodiar al mismo género. Lo que la fortalece es que tampoco abandona al imaginario fantástico y al universo de la literatura infantil. Es una propuesta inteligente que sostiene a ambos géneros de manera equilibrada. El director, Mike Mitchell, nos propone algo que parece una versión infantil y fantasiosa de las comedias de Judd Apatow.
La película comienza mostrándonos la vida cotidiana de Shrek, Fiona y sus tres ogritos, la vida conyugal en su máximo esplendor: cambio de pañales, pérdida de la privacidad y del tiempo de ocio, evaporación de los hábitos de soltero. Shrek, más próximo a la generación de tipos que le tienen fobia al compromiso y a la adultez, que a un mágico príncipe encantado, comienza a sentir el peso de haber dejado de lado todo lo que fue por su familia. La rutina y las responsabilidades lo agobian, quiere volver a ser el mismo ogro que era antes de conocer a Fiona, aunque sea por un solo día. El célebre duende Rumpelstiltskin, el embaucador por excelencia de los cuentos de hadas, que funge de villano en esta entrega, le ofrecerá cumplir sus deseos a cambio de un precio que resultará muy alto. Shrek terminará atrapado en un mundo en el que no nació, en el que no rescató a Fiona de la torre, en el que no conoció al Burro y al Gato con Botas, un mundo en el que Rumpelstiltskin es el rey de “Muy, Muy Lejano”. En ese momento la cinta entra en un lugar común del cine estadounidense, para que el protagonista valore lo que tiene, debe perderlo, para salvarse debe recuperarlo. Lo interesante está en que cuando argumentalmente la cinta pierde interés, visualmente se pone deslumbrante y nos mantiene conectados, el 3D en la películas animadas no es ningún desperdicio, a diferencia de lo que tristemente sucede con las cintas en acción real. Cuando la trama se pone floja, los gags y los chistes se ponen más agudos e inteligentes, tarea a cargo del Burro y el Gato con Botas. Lo que resulta en una cinta entretenida de principio a fin.
Si hay algo que es genuinamente sorprendente es como Shrek Forever After no sólo pretende ser un cuento de hadas contemporáneo que se ríe de sí mismo, también es una historia sobre el fracaso de un matrimonio, sobre la necesidad de recomponer la vida, sobre la superación de la adolescencia eterna –uno de los males mayores de nuestro tiempo-, sobre las tentaciones que uno encuentra en el transcurso de la vida y sobre la redención a través de la mujer amada. Shrek Forever After está mucho más emparentada con el Fausto de Goethe, que con Shrek The Third. No creo que sea gratuito que el Rumpelstiltskin de la cinta sea tan mefistofélico. Curiosamente, los guionistas, Josh Klausner y Darren Lemke, han puesto al ogro más querido por los niños en los zapatos de los papás de esta generación, tipos perdidos, inconformes con su vida, aburridos de la rutina. Tipos que anhelan tiempos pasados. Tipos que preferirían jugar a la PlayStation y tomar cerveza con los amigos, que hacer tareas con sus hijos. Shrek se une a una larga lista de celebridades de la que hacen parte Adam Sandler, Seth Rogen, Paul Rudd, Steve Carrell, Jim Carrey, Matt Damon, Ben Affleck, Matthew Perry, George Clooney, Brad Pitt, Nicolas Cage y John Cusack, entre tantos otros. Una lista de estrellas que retrataron al espíritu de una generación, a personajes inconformes con la vida conyugal, que después de perderla por méritos propios, no hicieron otra cosa más que tratar de recuperarla. Por lo general, lo logran. Ese parece ser un nuevo sueño americano, madurar, crecer, que los hombre aprendan a ser hombres, que los esposos aprendan a ser esposos, que los padres aprendan a ser padres. Y vivir felices para siempre.
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