The Kids Are All Right: Familia moderna

Andrés Laguna
Es casi obligatorio para todo crítico o aspirante a crítico de cine vapulear a la industria hollywoodense, al cine de Estado Unidos. Razones no faltan, pero no me interesa tratar las razones ahora. Lo que es indudable es que hay una especie de subgénero netamente estadounidense que cada vez nos trae más satisfacciones, lo que me permito llamar: comedia de suburbio. Esas películas transcurren en espacios extraños, en barrios de clase media alta, en casas bonitas sin verjas, lejos de los acelerados centros urbanos. Lugares en los que la vida parece ser tan apacible como frustrante, lugares que en la literatura supieron describir con agudeza e inteligencia autores de la talla de John Cheever, Harold Brodkey o J. D. Salinger. Ejemplos fílmicos tan recientes como reconfortantes son Greenberg (2010) de Noah Baumbach, Youth in revolt (2009) de Miguel Arteta y The Trotsky (2009) de Jacob Tierney, entre varias otras.
La película de Lisa Cholodenko, The Kids Are All Right, es una brillante comedia de suburbio, que ha tenido un insospechado éxito de crítica y de público, ha sido aplaudida en festivales como el de Berlín y ha sido nominada a cuatro premios de la Academia: mejor película, mejor guión original, mejor actriz protagónica y mejor actor de reparto.
La cinta describe las crisis, los problemas y la cotidianidad de una familia acomodada, describe los conflictos de la relación entre padres e hijos. Aunque siempre sea interesante ver un nuevo enfoque sobre el tema, no parece ser muy innovador. Lo que sorprendió de la obra de Cholodenko es que los padres de familia son, en realidad, dos madres. En primera instancia, The Kids Are All Right, rompe dos moldes, el de la familia “normal” y el de la película con temática gay (que generalmente gira en torno a la exclusión, a los prejuicios sociales, a lo meramente sexual, a las subculturas, al SIDA o al glamoroso y artificial mundo de la noche queer). Eso no es lo más relevante, ni lo más conflictivo, es un hecho. Las madres son lesbianas, tienen dos hijos adolescentes y eso conlleva situaciones singulares, así como toda familia tiene sus particularidades.
Nic (Annette Bening) es una exitosa médico y Jules (Julianne Moore) es una arquitecta que no ejerce, que ha intentado un sinnúmero de oficios y que principalmente se ocupa de la casa. Nic es el miembro “proveedor” de la pareja, por tanto juega a ser la figura de autoridad. Jules es la mujer que no se ha realizado profesionalmente, pero que parece haber conseguido tener una relación más íntima con sus hijos. Los chicos, Joni (Mia Wasikowska, recordada por su protagónico en Alicia en el país de las maravillas de Tim Burton) y Laser (Josh Hutcherson), evidentemente, nacieron gracias a la inseminación artificial, las dos madres usaron al mismo donante anónimo. Joni es una chica de 18 años, que está a punto de entrar a la universidad, que tiene éxito académico y que presumiblemente es la hija modelo. Laser tiene 15, está pasando por una etapa de rebeldía y está comenzando a formularse ciertas preguntas incómodas. Aprovechando, que su hermana a llegado a la mayoría de edad, la convence de que averigüe la identidad de su padre biológico. Sin muchas dificultades, encuentran a Paul (Mark Ruffalo), un cuarentón soltero, que vive para ser cool, no tiene compromisos, es ecologista, tiene un restaurante biológico, maneja una moto, es mujeriego, vive como un jovencillo, es exitoso, pero sólo trabaja lo estrictamente necesario para vivir “plenamente”. El encuentro de la familia con Paul revolverá el orden en el que vivían, descubrirán ciertas conexiones, se manifestarán algunos problemas ocultos y todos deberán enfrentarse a ciertas verdades que no son tan fáciles.
El guión de The Kids Are All Right es estupendo, con ligereza, con un sentido del humor delicado y elegante, nos introduce al corazón de las familias progres, entre carcajada y carcajada, nos deja ver las frustraciones con las que lidia toda esa gente que aparentemente logra equilibrar un tipo de vida alternativo con el éxito dentro del implacable sistema liberal. Desnuda a una generación que alguna vez creyó en un mundo mejor, pero que se ha conformado con reciclar su basura, con comprar todo en el comercio solidario, con manejar un Toyota Prius y con no votar por el Partido Republicano. The Kids Are All Right es una historia sobre una familia que, a pesar de nunca poner en duda el amor que sienten los unos por los otros, se enfrenta a ciertos cambios y crisis, se enfrenta al inevitable pasar del tiempo.
Sólo leyendo los nombres de los interpretes principales se puede suponer que esta película reposará en el solvente trabajo actoral. Lo que logran Annette Bening y Julianne Moore es demasiado convincente, logran expresar un entusiasmo, una complicidad, una intimidad propia de una pareja auténtica. Extraña que sólo Bening haya sido nominada al premio de la Academia, ambas lo merecían. Por su lado, Mark Ruffalo es un actor carismático, jamás aburre y logra una de las interpretaciones más notables de su carrera. Gracias a la selección del elenco, The Kids Are All Right pasa de ser una película inteligente a ser una gran película.
Al retratar la vida de una “familia moderna”, Cholodenko ha conseguido narrar una historia sobre el hecho de enfrentar el paso del tiempo junto a la gente que amamos. Con todos nuestros errores y aciertos, con todos nuestros méritos y deméritos, con todas las alegrías y las tristezas que eso conlleva. Jamás tomándonos demasiado en serio.
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