The fighter: Condenada familia

The fighter se suma a la larga y honrosa tradición de películas que giran en torno al mundo del boxeo, que tantas veces nos ha dado grandes satisfacciones. Como casi todas las obras de su género, es un gran elogio a la determinación de acero. La cinta de David O. Russel, basada en hechos reales, cuenta la historia de Micky “Irlandés” Ward (Mark Walberg), un boxeador marginal que después de tener una carrera plagada de fracasos, renace de sus cenizas y logra ser campeón del mundo. Pero lo que caracteriza a The fighter es que curiosamente no le presta mucha atención al deporte pugilístico en sí. Más bien, se enfoca en la vida familiar del protagonista. Las peleas y los entrenamientos son anecdóticos, secundarios, están muy lejos de tener las proporciones épicas de cintas como Raging bull, Million dollar baby o la saga de Rocky. El gran oponente de Micky Ward no es el campeón defensor, ni un púgil feroz e imbatible. Su gran contrincante es su vida familiar particularmente disfuncional y las condiciones que le han tocado vivir. Dickie (Christian Bale), su medio hermano y entrenador, es un adicto al crack, irresponsable, patético y delirante. Alice (la gran Melissa Leo), su madre, es una mujer dominant
e, manipuladora, egoísta y nociva. Charlene (Amy Adams), su novia, a pesar de desear lo mejor para él, apenas puede lidiar con su propia histeria. Su expareja, la madre de su pequeña hijita, lo ningunea cada vez que puede y no pierde oportunidad para humillarlo delante de la niña. Sus siete hermanas, rubias y maltrechas, son unas arpías que ejecutan las ordenes de la matriarca sin chistar. Micky, a pesar de ser pusilánime, inculto y de pocas luces, busca salir adelante a plan de fuerza bruta y tesón. Quiere ser el orgullo de Lowell, Massachusetts, una zona pauperizada, en la que la única forma de sobrevivir y triunfar es a plan de golpes. Micky quiere conseguir sus sueños luchando, quiere encarnar todas las expectativas de sus semejantes. La cinta reposa en grandes interpretaciones y en una obvia historia de superación, muy típica de Hollywood, inocua y poco profunda. Sin lugar a duda, era la contendiente más débil de todas las nominadas al Oscar a mejor película. No sorprende, que se haya llevado las estatuillas a mejor actor de reparto (Bale) y mejor actriz de reparto (Leo). Su trabajo, a veces excesivamente histriónico, junto al resto de las interpretaciones, son lo único que hacen que esta película no sea totalmente prescindible.
e, manipuladora, egoísta y nociva. Charlene (Amy Adams), su novia, a pesar de desear lo mejor para él, apenas puede lidiar con su propia histeria. Su expareja, la madre de su pequeña hijita, lo ningunea cada vez que puede y no pierde oportunidad para humillarlo delante de la niña. Sus siete hermanas, rubias y maltrechas, son unas arpías que ejecutan las ordenes de la matriarca sin chistar. Micky, a pesar de ser pusilánime, inculto y de pocas luces, busca salir adelante a plan de fuerza bruta y tesón. Quiere ser el orgullo de Lowell, Massachusetts, una zona pauperizada, en la que la única forma de sobrevivir y triunfar es a plan de golpes. Micky quiere conseguir sus sueños luchando, quiere encarnar todas las expectativas de sus semejantes. La cinta reposa en grandes interpretaciones y en una obvia historia de superación, muy típica de Hollywood, inocua y poco profunda. Sin lugar a duda, era la contendiente más débil de todas las nominadas al Oscar a mejor película. No sorprende, que se haya llevado las estatuillas a mejor actor de reparto (Bale) y mejor actriz de reparto (Leo). Su trabajo, a veces excesivamente histriónico, junto al resto de las interpretaciones, son lo único que hacen que esta película no sea totalmente prescindible.
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