Liniers: "Hago las cosas como me salen"

Andrés Laguna
Cuando muchos siguen llorando que un febrilmente sobreestimado y sobrealimentado señor haya cancelado una imprevisible y, muy posiblemente, bizarra presentación, otros esperamos con impaciencia otro concierto que, a pesar de ser mucho menos mediático y pesado (ja), promete ser un verdadero vaho de frescura, una auténtica experiencia creativa. El 18 de agosto a las 21:00, en el hotel Cochabamba, el admirado cantautor argentino-estadounidense Kevin Johansen y al dibujante Liniers presentarán su notable colaboración Oops! Aprovechando la oportunidad, nos pusimos en contacto vía mail con Ricardo Siri (Buenos Aires, 1973), más conocido como Liniers, para realizarle algunas preguntas acerca de su obra, de su relación con Bolivia, con la música, con la tradición del cómic y, claro, con Johansen. Durante años Liniers fue una suerte de autor de culto en su país, hoy día ha sido publicado en España, colabora con algunos de los medios iberoamericanos más prestigiosos y se ha convertido en un verdadero fenómeno que encuentra grandes elogios entre la crítica y el público masivo. Descendiente de Santiago de Liniers, Virrey de España en tiempos coloniales, y de quien tomó su nombre artístico, sus tiras cómicas Bonjour y Macanudo, han sido compiladas en varios volúmenes, ha colaborado con muchos escritores y ha realizado el arte de varios discos. Liniers tiene una obra llena de sensibilidad, de una absurdidad demasiado inteligente, de una extraña ternura, que por momentos llega al delirio. Sin duda, ha construido una extraña forma de hacer humor, una extraordinaria forma de hacer humor. En sus páginas nos encontramos con pingüinos, duendes, ovejas, robots emocionales, aceitunas enamoradas, osos de peluche y seres humanos que deambulan entre una especie de melancolía, de una lucidez muy poco racional y de un humor que tiene ecos en la cultura popular. Esos dibujos a primera vista pueden parecer inofensivos, algo naïf, son personajes que siempre son “bonitos”, pero siempre son una ventana de regreso a esa infancia que contiene una constante e inagotable capacidad de asombro. Eso nunca es inofensivo y, justamente, ahí radica lo imprevisible e imprescindible de su obra, nunca se sabe con exactitud a lo que nos llevará cada viñeta, la alternativa más absurda, más delirante y a la vez más iluminadora siempre está impresa en la obra de Liniers.
Varias veces se ha confesado como un seguidor de una larga tradición de dibujantes argentinos e internacionales, eso implica que en su obra hay ciertas deudas y muchas rupturas ¿Podría identificar algunas?
- Hay que conocer las reglas de lo que uno hace para saber cuales resultan interesantes para romper. He hecho una buena cantidad de experimentos en mi trabajo, alterando ciertas variables que supuestamente no deberían alterarse. Hice una tira sin personajes fijos, sin un sentido del humor fijo, sin un formato fijo...
Ha trabajado para algunos de los medios más prestigiosos de la Argentina, entre ellos Página 12 y La Nación, ¿es fácil conciliar la actividad netamente creativa con las exigencias que tienen los medios de comunicación masivos actuales?
- Tuve suerte de que en ambos diarios me dieron absoluta libertad para desarrollar el proyecto que yo quería. Nunca intentaron que cambiara mi enfoque creativo. Eso se agradece mucho porque no es muy común, pero si uno confía en quien contrata para trabajar en un medio debería ser recomendable.
Su tira Macanudo, y sus diferentes ediciones en forma de libro, tienen una gran popularidad, ¿representa un reto para usted seguir haciendo arte sin dar concesiones al mercado?
- No es un reto... hago las cosas como me salen. No hubiese sido un buen publicista porque me cuesta mucho adaptarme a ideas de otros, afortunadamente en mi trabajo soy responsable de todos los aciertos y desaciertos.
Muchos de sus personajes más inolvidables son animales, seres antropomorfos, pienso en los pingüinos y en la ovejas de Macanudo, en el gato Fellini y, claro, en el conejo Liniers, que es una especie de alterego del autor ¿De qué lugar salen todos ellos?
- Es una de las primeras convenciones del cómic humorístico, desde Félix el gato para acá han habido un sinfín de animalitos divertidos y bidimensionales en las páginas del diario. Uno, como historietista, toma algunas de estas convenciones del género y las lleva hacia su propio mundo e intenta hacer algo personal y honesto.
Se dice que su famoso personaje “El misterioso hombre de negro” vivió en Bolivia en los ’80, ¿Es cierto? ¿Cuál es su relación con Bolivia? ¿Cuál es la relación de Liniers con Bolivia?
- Fui una vez a La Paz y me encantó. En el libro Macanudismo se pueden leer algunas páginas de mi visita a esa ciudad, incluyendo un violento despertar a las tres de la mañana aquejado por un desorbitante mal de altura y sin pastillas para el sorojchi a mano. La gente me trató con tanto cariño aquella vez que no veo el momento de volver. Creo que la vamos a pasar muy bien en esta gira con Kevin.
Trabajó en el bello volumen Andy Warhol para principiantes, junto a Santiago Rial, ¿Se siente cómodo con las colaboraciones creativas?
- Hice libros con (Santiago) Rial Ungaro, con Juan Sasturain (Los Galochas), con Albert Pla (Soñadores, se edita a fin de año en España), con Kevin (Oops!) e, inclusive, con mi madre (Pequeño Mundo Verde). Disfruto mucho estos proyectos porque sacan dibujos de mí que no saldrían de otra manera. Cada cosa que hago la encaro de manera diferente.
Tiene una relación especial con la música, además de sus colaboraciones con Kevin Johansen (que incluye el arte del disco Logo), ha trabajado con Andrés Calamaro en La lengua popular, entre otros, ¿Es fácil entablar esa suerte de “diálogo interartístico/interdisciplinario”?
- Con Kevin es muy fácil porque somos muy amigos. Nuestra manera de trabajar no es muy diferente de nuestra manera de simplemente ser amigos. Con cada artista que trabajé la pasé muy bien, generalmente son muy abiertos a mis ideas y tengo la suerte de haber hecho trabajos con gente que admiro mucho.
Acompaña a Johansen en algunos conciertos, ¿Cómo comenzó esta serie de colaboraciones? ¿Podría describir la experiencia? ¿Cómo se desarrolla la interacción?
- Hace varios años que somos amigos, así que empezó de manera muy orgánica. Ni siquiera se nos ocurrió a nosotros, sino a Gastón Piñero, su stage manager, que algún día nos dijo: “Este hace dibujitos, el otro tiene el escenario en blanco, por que no hacen algo juntos?”. Y ahí empezamos. Y nos divertimos tanto que nunca más paramos...
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