Bartolomé Leal: el policial étnico, el periodismo cultural, el renacimiento del folletín
A esta altura el escritor Bartolomé
Leal (Santiago de Chile, 1946) ya es uno de los columnistas más importantes y
generosos de la historia del periodismo cultural boliviano de los últimos
tiempos. Durante más de siete años, ininterrumpidamente, en la páginas de la Ramona, ha ejercido de maestro de
literatura de nuestros lectores más fieles, primero con su extrañada columna
“Cuentos & cuentistas” y luego con la exquisita “Memorialistas &
Viajeros”. Con erudición y constancia, con un estilo diáfano, casi de manera
religiosa, en su obra periodística Leal se yergue como un gran pedagogo de la
literatura, es un lector apasionado a la pesca de nuevos lectores apasionados.
Además, su gran aporte se complementa con su brillante colaboración con la
página web literaria y librería digital Ecdótica, editando la sección “Cuento
del mes”, en la que escoge algunas joyas poco conocidas de la literatura
universal, germen de la fundamental antología Cuentos para 1 año, publicada por la casa editorial Nuevo Milenio. Gran
representante del policial étnico, autor de las novelas Linchamiento de negro (Santiago, Chile: Linterna Mágica, 1994); Morir en La Paz (Barcelona: Umbriel,
2003; Cochabamba: Nuevo Milenio, 2012); En
el Cusco el Rey (Cochabamba: Nuevo Milenio, 2007) y El caso del rinoceronte deprimido (Cochabamba: Nuevo Milenio, 2009),
y del volumen de cuentos, Pequeñas muertes negras (Santiago,
Chile: Mosquito, 2009), hoy es una de las firmas fundamentales del periodismo
literario boliviano y un antologador exquisito.
Hace unos días, Leal visitó
nuestro país para presentar en la XIII Feria Internacional del Libro de Santa
Cruz y en la ciudad de Cochabamba la mencionada antología y la edición local de
su celebrada novela Morir en La Paz (también
publicada por Nuevo Milenio). Aprovechando la ocasión, la Ramona tiene el privilegio de dedicar un número especial a este
extraordinario escritor, pieza clave de la literatura policial latinoamericana y
del género noir, que ha construido
lazos inquebrantables con Bolivia. Leal vivió en La Paz, conoce profundamente
nuestra literatura, ha cultivado una profunda amistad con su editor Marcelo Paz
Soldán, ha apadrinado a este suplemento, desinteresadamente ha puesto su genio y
su esfuerzo al servicio de sus lectores, tiene un idilio con nuestro país. Y,
como no puede ser de otra forma, nosotros tenemos un idilio con su obra.
En estas páginas se leerán
algunos de los textos de presentación de los libros de Bartolomé, además de algunos
otros que ilustran la gran cultura e inteligencia del autor chileno. Pero, lo
que es más importante, en este número comenzamos la publicación de un folletín
policial inédito, titulado Memorias de un
asesino. Hace varios meses, cuando Leal nos planteó este proyecto nos
entusiasmamos enormemente, pues no sólo disfrutaríamos de un nuevo aspecto de
su obra literaria, también reviviríamos un género. Hace décadas que en Bolivia
no se publica un folletín, pero creemos que esto es mucho más que un ejercicio
de nostalgia o un afán arqueológico, es recuperar una forma literaria que ha
sido determinante para la construcción de imaginarios, que a pesar de haber
sido vilipendiado por las élites sociales y académicas, ha sido para
generaciones de lectores la evasión por excelencia, la manifestación escrita de
algunos de los impulsos más básicos del ser humano, una forma artística con una
pretensión preponderante: entretener.
Memorias
de un asesino
conjuga dos de los elementos fundamentales de la multifacética obra literaria
de Bartolomé Leal: el noir y la
entrega periódica. En esta obra se funde el escritor prestigioso con el
columnista prodigioso. Por 24 semanas, las contratapas de la Ramona, serán el espacio en el que se
podrán leer las aventuras de un psicópata brutal, de un asesino impiadoso, con
una retorcida moral, misógino y brutal, una bestia feroz, que carga en sus
espaldas a la historia de un género que parecía enterrado, pero que se levanta
de la tumba para volver a revolvernos el estómago. Con lenguaje explícito, con
escenas no aptas para cardiacos y almas sensibles, en esta obra Leal despliega
todo su desenfado, su afán lúdico, todo su arsenal estilístico. Esta no es una
apología al crimen y a la violencia, es algo así como el retrato rabioso de una
sociedad totalmente corrupta y enajenada. Este hito en la historia del
periodismo cultural reciente, se completa con algo muy poco frecuente en
nuestro medio, cada entrega del folletín estará acompañada por una ilustración
original. Gracias a los esfuerzos realizados por Bartolomé Leal y la Ramona, nuestros lectores podrán
disfrutar de magníficas ilustraciones a cargo del prestigioso dibujante y
caricaturista beniano Walter Gómez, una de las figuras más talentosas del cómic
local. Pretendemos que Memorias de un
asesino sea un gran homenaje al género, que inaugure su renacimiento en
nuestro medio, por eso hemos tenido el cuidado de mantener la estética visual y
literaria que lo caracteriza.
Este número dedicado a
Bartolomé Leal es otro privilegio que tenemos gracias a la generosidad de este
autor, por su voto de confianza nos volvemos a vestir de gala. Aunque, esta
vez, nuestro traje está manchado de sangre.
Andrés Laguna

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