Una noche en la ópera… junto a Michael Haneke



Andrés Laguna Tapia

Los que conocen la filmografía, de Michael Haneke saben de sobra que la música es uno de sus elementos más determinantes, la utiliza con elegancia, estilo, cuidado y mucha mesura. Los especialmente aficionados a su figura saben que además de estar interesado por la música como objeto de creación, también se interesa por sus ejecutores, por ejemplo, recordemos que dos de sus personajes recientes más memorables son profesoras de piano, en La pianiste (2001) y Amour (2012). Se sabe que su padrastro era director de orquesta, que estudió la ejecución del piano y que quiso ser compositor. En una entrevista que le concedió al diario El País, la única que dio en España, se decía que a sus 10 años, una mañana de Todos Santos, cuando estaba en el cementerio con su familia, escuchó algo que le cambió la vida, el Mesías de Haendel. Ahí nació su amor por la música. Un dato de gran relevancia de la biografía de un creador que suele ser hermético con la información personal que puede filtrar.
De ahí que no extraña que en 2006 en París, se haya ocupado de la puesta en escena Don Giovanni, junto a su estrecho colaborador Gerard Mortier, que tuvo gran éxito y aceptación. Este año, cuando su película Amour lo está convirtiendo en una celebridad reconocida en amplios espectros del mundo del cine, vuelve a un oficio que no siente como suyo, pero en el que se desempeña con la solidez y calidad de cualquier notable, curtido, veterano. El mimo día que Haneke viajaba a Los Angeles para asistir a la ceremonia de los Oscar (en la que recibió la estatuilla a Mejor cinta extranjera y en la que su película tenía cinco nominaciones), debutaba en Madrid (después lo hará en Bélgica), en el Teatro Real, Così fan tutte, la opera de Mozart y Da Ponte, que cuenta con la dirección musical de Sylvain Cambreling y Till Drömann (que su ocuparán de la batuta en fechas distintas). Los compromisos con la industria, evitaron que Haneke asista a su esperado retorno a la ópera y a Mozart, un evento en el volvió a desplegar su talento como director de escena.
La obra que estará en cartel del 23 de febrero al 17 de marzo, ha despertado gran interés y hasta el momento ha sido un rotundo éxito de público y crítica, en la que se destaca la gran capacidad de Haneke para adaptarse al lenguaje de la ópera y su habilidad para aproximarlo a las sensibilidades actuales. Para esta puesta en escena de Così fan tutte, el realizador austriaco viene trabajando en Madrid desde diciembre del 2012, le ha dedicado mucho esfuerzo y ha sido celoso de sus secretos, de sus procesos, hasta su primera presentación. El montaje estaba guardado a cuatro llaves y nadie ajeno a la obra podía ver los ensayos.
Según los videos y fotografías disponibles en el web, la versión de Haneke de Così fan tutte es contemporánea (aunque combina muchos elementos de época) y es más oscura de lo que se podría esperar, con una puesta en escena que parece salida de sus películas (hizo algo muy parecido en su puesta en escena de Don Giovanni, que además de estar ambientada en la actualidad, estaba despojada de casi todo elemento sobrenatural). Toda la acción sucede en un gran salón, que tiene elementos decimonónicos, así como otros de nuestro siglo. Como buena parte de lo que suele hacer, la puesta es de especial belleza, pero sin mayores artificios, ni elementos que distraigan la atención de las trabajadas interpretaciones. Es de una sobriedad que aguanta la comedia de la obra, así como la crueldad y la angustia que las obras de Haneke suelen tener –sentimientos que muchas veces pueden ser sutiles, difícilmente perceptibles, pueden estar escondidos, pero siempre acechan.
Nada más apropiado que un director como Michael Haneke se ocupe de Mozart, al fin y al cabo, las historias que les incumben a ambos son esas que hacen que el público se involucre, se implique. Y muchas veces que se incomode. Aunque Haneke afirmó, en la entrevista mencionada anteriormente, que será su último trabajo en el mundo de la ópera, pocos pueden prever lo que hará una de las mentes más inquietantes del cine reciente. Además, pocos soportes creativos parecen tan apropiados para un director que es tan afecto a explorar las más profundas emociones humanas.

* Este texto debía ser publicado en un especial que la Ramona le dedicó a Michael Haneke, el 10 de marzo de 2013

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