Un mundo perfecto: Niño amado, hombre libre

Un mundo perfecto será proyectada este miércoles de mayo a las 19:00, en el Instituto Superior de Filosofía y Humanidades "Luis Espinal" (calle Oruro entre Antezana y Ramón Rivero), en el marco del ciclo "A todo DAR: Del don y la gratuidad en el cine".
Andrés Laguna

Creo que Un mundo perfecto (A perfect world, 1993) fue la primera película de Clint Eastwood que vi en el cine cuando se estrenó en salas, en el extrañadísimo cine Avaroa. Tenía más o menos doce o trece años, la disfruté mucho, reí y lloré sin ningún tipo de contención, con la sinceridad que uno tiene a esa edad. Esta cinta es uno de mis recuerdos más vivos e intensos de la infancia/pubertad. Sus imágenes y sonidos, los sentimientos que me produjo, me acompañaron el resto de mi vida, eso es algo de lo mucho que le agradezco al viejo Clint. Debo reconocer que no volví a verla hasta que sugerí que se la programe dentro del ciclo “A todo DAR: del don y la gratuidad en el cine” del Instituto Luis Espinal. Confirmé mis primeras impresiones sobre esta película, es magnífica, como casi todo lo que ha dirigido Eastwood.
Un mundo perfecto cuenta la historia de Butch (Kevin Costner) y Phillip (T.J. Lowther), dos tipos que viajan en un auto, dos tipos que en el transcurso de la aventura se hacen amigos del alma, dos tipos que quieren llegar a Alaska, dos tipos que escapan de las fuerzas del orden, dos tipos que escapan de la ley. Butch acaba de fugarse de prisión, es un sujeto al que la vida no le sonrió, nunca nadie lo quiso y siempre le fue mal, pero aprendió a sobrevivir. Phillip siempre vivió siguiendo las reglas, nunca conoció los mismos placeres que sus semejantes, recibió el amor de su madre, pero nunca su ternura. La cinta comienza cuando Butch escapa de la cárcel junto a otro tipo, en su camino a la libertad, entran a la casa de una madre soltera. Ante el descontrol de su compañero, Butch se ve obligado a matarlo y a raptar al hijo de la dueña de casa, un niño que no tiene más de siete años. El chiquillo se llama Phillip.
La relación comienza siendo tensa, el niño le teme a su captor, no podría ser de otra forma. Pero, poco a poco se harán amigos, aprenderán a quererse, a encontrar la ternura y la dulzura en su relación. La madre de Philip es testigo de Jehová, el chico estuvo prohibido de hacer un montón de cosas durante toda su corta vida, nunca se disfrazó en Halloween, nunca comió golosinas, la niñez como la mayoría la entiende le fue negada. Butch es un tipo que no tuvo una infancia feliz, eso es algo que nos revela la cinta con inteligencia y dureza, por eso mismo intentará cumplir todos los deseos ocultos de Phillip. Le pondrá un apodo, “Buzz”, y le comprará un disfraz de Gasparín, el fantasma amigable, que usará durante buena parte de la película, hará que viva todo tipo de aventuras. Dos tipos atormentados por diferentes fantasmas, pero que necesitan lo mismo, el uno al otro.
Pero nada es tan fácil en la vida. Las fuerzas del orden quieren atrapar a Butch y darle su merecido, quieren que se pudra en la cárcel. El mismísimo Clint encarna a Red Garnett, un policía que quiere cazar a Butch, pero que siempre se enfrenta a dilemas morales, se cuestiona a sí mismo, a las decisiones de su pasado. Lo acompaña, en la casería y en los cuestionamientos, una incisiva criminóloga (Laura Dern) y un grupo súper equipado de agentes que no quieren darle un solo respiro a Butch.
Podríamos decir que Un mundo perfecto es una película de carretera (una road movie), que es una película de amigos (una buddy movie), una especie de western moderno, pero las películas de la talla de ésta difícilmente pueden ser etiquetadas en un solo género. Esta es una obra maestra. Es una cinta que trata sin anestesia, pero sí con sensibilidad y sutileza, la naturaleza de la verdadera violencia y como un niño puede llegar a hacerse el padre de un hombre. Esta es una cinta que nos recuerda que si tratamos con amor y ternura a nuestros niños, jamás tendremos que meter a la cárcel a nuestros adultos. Las cintas de Eastwood siempre tienen un mensaje moralizante, tienen un código de honor que pareciera no ser muy apropiado para nuestros tiempos salvajes, esta no es la excepción. Pero, cada día estoy más seguro de ello, si seguimos las lecciones éticas del viejo Clint el mundo puede llegar a ser un lugar mucho mejor. Tal vez, un mundo perfecto.
Este es el film que le siguió a una de sus obras maestras de Eastwood, Unforgiven (1992), pero de ninguna manera se ve opacada por su predecesora. Un mundo perfecto es una obra madura, inteligente, tierna, graciosa y dramática, es una cinta en la que el entregarse sin restricciones al otro es la máxima fundamental. Esta es una lección de humanidad.
Técnicamente, la cinta es impecable, con un guión muy bien trabajado, una fotografía hermosa e interpretaciones memorables, en especial las de T.J. Lowther y Kevin Costner (seguramente, la mejor de su carrera, desde esta cinta no hizo nada más memorable).
Si tuviese que hacer una lista de películas que me gustaría que vieran mis hijos, que me gustaría que vean las nuevas generaciones, Un mundo perfecto estaría entre las primeras.

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