El Che y la literatura: Letras y revolución

Ernesto Guevara, el Che, nació un 14 de junio. Siempre recuerdo esa fecha con mucho cariño por muchas razones. A manera de homenaje, se me antoja publicar dos artículos que escribí para la Ramona. Uno sobre la relación del Che con la literatura, que escribí el 2007 por esta época. El otro sobre la primera parte del díptico Che de Soderbergh, que escribí a principios de enero de este año.
Andrés Laguna
La vida de Ernesto Guevara es literatura. No digo esto sólo porque fue mucho más interesante que la de cualquiera de nosotros, sino porque repetidas veces ha sido objeto literario y, además, porque el Che siempre tuvo un libro o un cuaderno cerca. Son incontables las biografías que le fueron dedicadas, desde el emotivo y extenso texto de Paco Ignacio Taibo II, al sentido relato que hace Hilda Gadea, la primera esposa de Guevara, relato en el que la admiración y no el despecho se sienten en cada página. El Che es también personaje de varias obras de ficción, incluso aparece brevemente en una novela del autor boliviano Paz Padilla. Todo eso no me interesa mucho ahora. Lo que sí me parece notable y bello es la relación cercana que Ernesto siempre tuvo con la literatura, fue un líder social, un ícono revolucionario que estuvo muy próximo al arte, tal vez sea ahí donde radica la sensibilidad que lo distingue. Esa relación que Guevara tuvo con la literatura creo que tiene dos rostros. El Che como lector y el Che como narrador.
Hay que reconocerlo, lo mejor de haber tenido una infancia en la que las enfermedades no nos dejaban en paz, es que sí nos dejaban espacio para leer mucho. Se dice que cuando el asma tumbaba al niño Ernesto, se pasaba los días y las noches leyendo, buen hábito que no perdió nunca. Algunos afirman que su libro favorito era Don Quijote de la Mancha de Cervantes, muchos comparan y equiparan los sueños de ambos personajes. basta recordar la pintura de Guayasamín. Se sabe de su amor por el Canto general de Neruda y por el magnífico Todos los fuegos el fuego de Cortázar. Se lo escuchó repetidas veces citando de memoria poemas del gran José Martí. Es famosa esa hermosa foto en la que el Che esta echado, medio tapado por una manta, fumando, muy despeindo y leyendo a Goethe. La vida del Guerrillero de América estuvo marcada por los libros que leyó.
Es grato saber que el famoso y desconocido Cuaderno Verde del Che saldrá a la venta en diferentes países latinoamericanos por estos días. Este librito es lo más parecido a lo que se podría llamar una “antología poética” hecha por Guevara, el texto contiene 69 poemas de cuatro poetas hispanoamericanos que él habría copiado durante su campaña guerrillera acá, en Bolivia. La lista de los poetas es muy sugerente: Pablo Neruda, Nicolás Guillén, César Vallejo y León Felipe. Lo que no deja de llamar la atención es que los poemas elegidos por el Che, en su mayoría, no son políticos, por ejemplo, de Vallejo elige los textos de Trilce y no los que tienen tinte más popular. Otro hecho más que habla bien del Che.
En una entrevista a Paco Ignacio Taibo II, biógrafo de Guevara y autor del prólogo del Cuaderno Verde, decía que “El Che era grafómano, ponía en papel todo lo que vivía”, haciendo referencia a todos los diarios que se conocen de él, que son varios aunque comunmente sólo se conozca el que escribió en nuestro país y el del viaje en motocicleta. El Che era un gran cronista, a través de sus ojos y de sus anotaciones uno puede (re)conocer a nuestra América, la sensibilidad de sus observaciones nos permite entender la vida del hombre que opta por la revolución. A pesar que ya sobrepasé la extensión fijada para esta nota, no puedo, ni quiero, dejar de mencionar su conmovedor libro Pasajes de la guerra revolucionaria, tal vez el único libro que Guevara escribió para publicar, que tiene una prosa cuidadosísima y contiene toda la tensión y la emoción de la guerrilla victoriosa. Un libro que no sólo es importante desde una perspectiva histórica sino que también es literariamente apasionante.
El Che fue un gran lector y un narrador emotivo, creo, con toda sinceridad, que esas son algunas de las condiciones fundamentales que debe tener el hombre nuevo.
Andrés Laguna
La vida de Ernesto Guevara es literatura. No digo esto sólo porque fue mucho más interesante que la de cualquiera de nosotros, sino porque repetidas veces ha sido objeto literario y, además, porque el Che siempre tuvo un libro o un cuaderno cerca. Son incontables las biografías que le fueron dedicadas, desde el emotivo y extenso texto de Paco Ignacio Taibo II, al sentido relato que hace Hilda Gadea, la primera esposa de Guevara, relato en el que la admiración y no el despecho se sienten en cada página. El Che es también personaje de varias obras de ficción, incluso aparece brevemente en una novela del autor boliviano Paz Padilla. Todo eso no me interesa mucho ahora. Lo que sí me parece notable y bello es la relación cercana que Ernesto siempre tuvo con la literatura, fue un líder social, un ícono revolucionario que estuvo muy próximo al arte, tal vez sea ahí donde radica la sensibilidad que lo distingue. Esa relación que Guevara tuvo con la literatura creo que tiene dos rostros. El Che como lector y el Che como narrador.
Hay que reconocerlo, lo mejor de haber tenido una infancia en la que las enfermedades no nos dejaban en paz, es que sí nos dejaban espacio para leer mucho. Se dice que cuando el asma tumbaba al niño Ernesto, se pasaba los días y las noches leyendo, buen hábito que no perdió nunca. Algunos afirman que su libro favorito era Don Quijote de la Mancha de Cervantes, muchos comparan y equiparan los sueños de ambos personajes. basta recordar la pintura de Guayasamín. Se sabe de su amor por el Canto general de Neruda y por el magnífico Todos los fuegos el fuego de Cortázar. Se lo escuchó repetidas veces citando de memoria poemas del gran José Martí. Es famosa esa hermosa foto en la que el Che esta echado, medio tapado por una manta, fumando, muy despeindo y leyendo a Goethe. La vida del Guerrillero de América estuvo marcada por los libros que leyó.Es grato saber que el famoso y desconocido Cuaderno Verde del Che saldrá a la venta en diferentes países latinoamericanos por estos días. Este librito es lo más parecido a lo que se podría llamar una “antología poética” hecha por Guevara, el texto contiene 69 poemas de cuatro poetas hispanoamericanos que él habría copiado durante su campaña guerrillera acá, en Bolivia. La lista de los poetas es muy sugerente: Pablo Neruda, Nicolás Guillén, César Vallejo y León Felipe. Lo que no deja de llamar la atención es que los poemas elegidos por el Che, en su mayoría, no son políticos, por ejemplo, de Vallejo elige los textos de Trilce y no los que tienen tinte más popular. Otro hecho más que habla bien del Che.

En una entrevista a Paco Ignacio Taibo II, biógrafo de Guevara y autor del prólogo del Cuaderno Verde, decía que “El Che era grafómano, ponía en papel todo lo que vivía”, haciendo referencia a todos los diarios que se conocen de él, que son varios aunque comunmente sólo se conozca el que escribió en nuestro país y el del viaje en motocicleta. El Che era un gran cronista, a través de sus ojos y de sus anotaciones uno puede (re)conocer a nuestra América, la sensibilidad de sus observaciones nos permite entender la vida del hombre que opta por la revolución. A pesar que ya sobrepasé la extensión fijada para esta nota, no puedo, ni quiero, dejar de mencionar su conmovedor libro Pasajes de la guerra revolucionaria, tal vez el único libro que Guevara escribió para publicar, que tiene una prosa cuidadosísima y contiene toda la tensión y la emoción de la guerrilla victoriosa. Un libro que no sólo es importante desde una perspectiva histórica sino que también es literariamente apasionante.
El Che fue un gran lector y un narrador emotivo, creo, con toda sinceridad, que esas son algunas de las condiciones fundamentales que debe tener el hombre nuevo.
Comentarios