Sobre True Grit: Verdadero temple


Andrés Laguna

True Grit es una de las películas más raras de la filmografía los hermanos Coen. Es un western hecho y derecho, que se ajusta a las características del género, que aunque se permite algunas excentricidades y tiene altas pretensiones discursivas, jamás se aleja de la ajustada narración de un argumento de rasgos absolutamente clásicos y convencionales. Esta aproximación al cine de género, sin duda, es mucho más feliz que lo que resultó de la prescindible comedia romántica Intolerable Cruelty, que dirigieron en 2003, interpretada por George Clooney y una especialmente frígida Catherine Zeta-Jones.

La rareza de True grit radica en que no transgrede las reglas del western, algo que se podría esperar de los Coen. Aunque tampoco es una película que simplemente sigue el manual, pues irradia una genuina maestría. Nos demuestra que los autores de Fargo son indiscutiblemente unos genios del arte cinematográfico, pues salvo pequeños derrapes – como la mencionada Intolerable Cruelty y ese innecesario remake de Ladykillers-, siempre logran lo que se proponen, sus películas terminan siendo tan magníficas y asombrosas como, seguramente, las imaginaron en sus retorcidas y prolíficas cabezas. Justamente, por eso también es difícil situar a True grit dentro de su filmografía –repleta de obras maestras-, que en primer nivel es una gran película de entretenimiento, ágil, emocionante y efectiva.

El filme está basado en la novela homónima de Charles Portis, que fue llevada al cine por primera vez en 1969 por Henry Hathaway y con el legendario John Wayne en el papel protagónico, por tanto se han hecho muchas comparaciones con las obras que la antecedieron. El ejercicio no es estéril, pues el libro de Portis es considerado como una de las piezas literarias fundamentales sobre el salvaje oeste –incluso se ha dicho que es una especie de Cormac McCarthy con más sentido del humor- y la película de Hathaway es un clásico indiscutible del western, protagonizado por el emblemático John Wayne, que propició una secuela cinematográfica y otra televisiva. La versión de los Coen aparentemente está más próxima a la obra literaria, pues tiene una gran dosis de humor y está narrada desde el punto de vista de la joven heroína de 14 años. La historia es tan simple como atractiva, la pequeña Mattie Ross (Hailee Steinfeld), una niña inteligente, independiente y de carácter fuerte, quiere vengar la muerte de su padre que fue asesinado por el bandolero Tom Chaney (Josh Brolin). Para hacerlo contrata al marshall Reuben “Rooster” Cogburn (Jeff Bridges), un veterano hombre de ley, que tiene fama de tener gran temple y tesón, que siempre hace lo imposible por cumplir con su tarea. Se unirá a la cacería el Texas ranger LaBoeuf (Matt Damon), otro pistolero que también está detrás de las huellas de Chaney. Los tres se meten en un peligroso y desértico territorio indio, en busca de un forajido que está cabalgando con una banda compuesta por sujetos igual de amenazadores que él, en especial el líder de la pandilla, Lucky Ned Pepper (Barry Pepper). La película está llena de momentos entretenidos, de diálogos memorables, de tiroteos y de emoción, es una aventura como las que ya no se hacen.

Los aciertos de la película sobran, el ritmo es extraordinario, los diálogos son magníficos, el guión es ejemplar, la fotografía de Roger Deakins es inspirada, las interpretaciones son verdaderamente admirables y merecen una mención aparte. A diferencia de John Wayne, que sólo hacía de sí mismo y lo hacía mejor que nadie, Jeff Bridges crea un auténtico personaje, enorme, que trasciende su persona y su carisma, un personaje que parece estar más próximo a los hombres que vivían en el lejano oeste. Para bien y para mal, no es The Duke y, lo que es más importante, tampoco es The Dude. Encarna a un “Rooster” Cogburn inolvidable, de proporciones líricas, sucio, desaliñado, borracho, que cuando parece estar acabado, siempre saca fuerza para mostrar su temple, su verdadero temple. Pero, la auténtica estrella de True grit es Mattie Ross, una chiquilla llena de principios y valores, que está convencida de lo que debe hacer, que cree en la justicia y que se siente responsable de ejecutarla, una pequeña mujer de temple, de verdadero temple. El trabajo que hace Hailee Steinfeld encarnando a Mattie es sorprendente, en su primer papel relevante, esta joven actriz ha logrado lo que muchos jamás conseguirán en el transcurso de toda su carrera, construir un personaje de varias dimensiones, de gran profundidad, que de manera equilibrada sostiene en una mano a la ternura infantil y en la otra a la dureza de una implacable justiciera. Por su lado, Josh Brolin, Matt Damon y Barry Pepper hacen interpretaciones tan ajustadas que merecen mucho más que ser secundarios, de hecho, cuando están en la pantalla se convierten en protagónicos genuinos.

Si uno se atreve a pregunta, por qué los Coen decidieron hacer un western al estilo clásico, más a esta altura de sus carreras, después de haber logrado construir con lucidez y habilidad una visión ácida y escéptica del mundo, después de haber confeccionado un estilo tan característico de hacer cine. Intuyo que la respuesta está en que en el fondo True grit reflexiona sobre lo mismo que No country for old men, Burn after reading o A serious man, entre otras. Reflexiona sobre la fragilidad de los seres humanos, sobre lo absurdo de nuestro quehacer, sobre una sociedad que se parece demasiado al salvaje oeste, sobre esta vida que nos exige tener verdadero temple.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Tus gustos y comentarios acerca de peliculas u otros temas son muy predecibles y ya aburren! Espero que lo tomes como una critica constructiva porq leo hace mucho tiempo tu suplemento y antes escribias cosas muy buenas!

Saludos
Anónimo ha dicho que…
Porque no esperas a que estas películas se estrenen en el cine, muy pirata has resultado, de los piratas que perjudican al cine.

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